He de destacar que contrariamente a lo que siempre digo y propongo en esta página y en mi discurso cotidiano, no todo pasa por la disciplina y el perfeccionamiento. Hay investigaciones que demuestran que se sobrevalora la excelencia como condición para el éxito de un proyecto o una empresa.
Deloitte condujo un estudio entre 287 empresas consideradas exitosas y halló que sólo una en cuatro era realmente destacable, el resto era dificil de diferenciar de empresas mediocres en una racha de fortuna.
¿Qué podemos concluir de esto? Es muy importante hacer las cosas bien, la excelencia nos da un salto de calidad. Sin embargo, eso no garantiza el éxito ni las acciones no tan perfectas de los demás aseguran un fracaso. Todos podemos operar muy bien, por ejemplo siguiendo muchos pasos de los que hay en los artículos de esta página, pero más allá de eso, nuestro entendimiento tiene limitaciones, nos hacemos camino en base a nuestra idea e intentamos desarrollarla lo mejor posible. Quizá nuestra idea no sea la más adecuada cuando vamos a lanzar una idea al mercado y en ese caso, nada nos garantiza el éxito.
De todas formas, no somos nosotros los únicos limitados, todos lo somos, sin embargo, el número de intentos o el ir más allá de lo que estamos acostumbrados, nos puede llevar a descubrir cosas que no habíamos pensado. Es bueno salirnos de lo habitual y evaluar, en muchos casos no se pierde demasiado y podemos cerrar una puerta que no nos conduce a nada productivo. Sin embargo, los aciertos pagan excelentes dividendos.
En conclusión, una especie de ensayo y error con cierta orientación, es un método sumamente efectivo para expandirse, crecer e implantar ideas que puedan ser exitosas. No culpemos únicamente al procedimiento.
Pueden ver el estudio mencionado en www.deloitte.com/persistence
“El éxito es con frecuencia, un tropiezo en el camino correcto” – Al Bernstein