No subestimes el factor suerte

He de destacar que contrariamente a lo que siempre digo y propongo en esta página y en mi discurso cotidiano, no todo pasa por la disciplina y el perfeccionamiento. Hay investigaciones que demuestran que se sobrevalora la excelencia como condición para el éxito de un proyecto o una empresa.

Deloitte condujo un estudio entre 287 empresas consideradas exitosas y halló que sólo una en cuatro era realmente destacable, el resto era dificil de diferenciar de empresas mediocres en una racha de fortuna.

¿Qué podemos concluir de esto? Es muy importante hacer las cosas bien, la excelencia nos da un salto de calidad. Sin embargo, eso no garantiza el éxito ni las acciones no tan perfectas de los demás aseguran un fracaso. Todos podemos operar muy bien, por ejemplo siguiendo muchos pasos de los que hay en los artículos de esta página, pero más allá de eso, nuestro entendimiento tiene limitaciones, nos hacemos camino en base a nuestra idea e intentamos desarrollarla lo mejor posible. Quizá nuestra idea no sea la más adecuada cuando vamos a lanzar una idea al mercado y en ese caso, nada nos garantiza el éxito.

De todas formas, no somos nosotros los únicos limitados, todos lo somos, sin embargo, el número de intentos o el ir más allá de lo que estamos acostumbrados, nos puede llevar a descubrir cosas que no habíamos pensado. Es bueno salirnos de lo habitual y evaluar, en muchos casos no se pierde demasiado y podemos cerrar una puerta que no nos conduce a nada productivo. Sin embargo, los aciertos pagan excelentes dividendos.

En conclusión, una especie de ensayo y error con cierta orientación, es un método sumamente efectivo para expandirse, crecer e implantar ideas que puedan ser exitosas. No culpemos únicamente al procedimiento.

Pueden ver el estudio mencionado en www.deloitte.com/persistence


“El éxito es con frecuencia, un tropiezo en el camino correcto”Al Bernstein

Valer para ganar (Recordatorio a MLK)

 

“Si un hombre es llamado para ser barrendero en las calles, debe barrer tan bien como Michelangelo pintaba, o Beethoven componía música o Shakespeare escribía poesía. Debe hacerlo de tal manera que todos los seres del cielo y la tierra harán una pausa y dirán, aquí ha vivido un gran barrendero que hizo su trabajo bien.” – Martin Luther King, Jr (1929-1963)


Es curioso ver que en esta sociedad tan consumista y con tanta preocupación por el dinero existan cada vez más pobres. Mucha gente participa de negocios dudosos, se afilia a una u otra creencia, busca acceder a un puesto aunque sea mediante atajos, todo para aumentar la cifra a fin de mes.

Es apreciable la preocupación de estas personas, seguramente todos en nuestro entorno vemos personas con gran énfasis en ganar más dinero. Sin embargo, ¿cuántas de estas personas se preocupan del mismo modo por su desarrollo personal, por aprender algo nuevo, por mejorar sus habilidades sociales, por hacer ejercicio físico, por abandonar malos hábitos?

De modo que vemos más preocupación por el dinero y a la vez más pobreza. ¿No será que enfocamos mal nuestra preocupación? Pretendemos ganar más ofreciendo lo mismo que antes en un mundo que evoluciona ¿No suena irracional? Si observamos con cuidado, por lo general,  la gente recibe dinero por su desarrollo personal, por su valor integral como personas. La gente que tiene éxito, que gana mucho dinero, sabe aplicarse a su función con excelencia y sabe manejar muy bien las relaciones sociales, es una persona solicitada y valiosa y por eso una empresa puede estar dispuesta a pagar por ella. Lo mismo sucede con un empresario que sabe tratar a su personal como su principal cliente y que se preocupa por el desarrollo profesional, laboral y personal de sus empleados. Mucha gente quiere trabajar en esas empresas y lo hacen con gusto.

Mencioné una palabra que no quiero que pase desapercibida. Resalto la importancia del desarollo INTEGRAL, allí se incluyen nuestros conocimientos profesionales o directamente aplicables a nuestra función, pero también nuestras capacidades humanas. Saber mucho sobre cierta área es fundamental, pero si no se toman buenas decisiones a nivel personal, si esa luz interna  de intelectualidad no logra reflejarse en los demás, sirve de muy poco o de nada.

Cada vez que te sientas enfrascado en ganar más dinero y estés dispuesto a sacrificar tiempo libre, descanso, tiempo con familia y amigos y oportunidades de desarrollo personal, pregúntate cuánto estás valiendo como persona. ¿Estas en condiciones de obtener un puesto atractivo? ¿Qué has hecho en los últimos meses por tu desarrollo personal? ¿Qué haces cada día?

De todas formas, es evidente que este proceso no es lineal, no se aprecia de un momento a otro y no es fácil aplicarlo. Tampoco todos los entornos son iguales. Los empleadores y clientes muchas veces optan por la mediocridad porque el entorno no exige excelencia y ésta les cuesta mucho dinero. Lo seguro es que sin desarrollo personal, la decadencia será inevitable.

“Toda labor que eleva la humanidad es digna e importante y debe ser considerada con meticulosa excelencia” Martin Luther King, Jr

Nuevo año, nuevas ideas

Creí que era una buena etapa del año para hablar de lo importante que es estimular la creatividad y las nuevas ideas. Esto tiene un poder realmente liberador y verdaderamente nos impulsa, nos renueva y nos hace brillar.

Una herramienta clásica para generar ideas ha sido y es la “Tormenta de ideas” o más conocido por su término en inglés “Brainstorming”. Sin embargo, la técnica se ha hecho popular y se ha perdido en cierta forma su modalidad más efectiva.

Hoy por hoy mucha gente llama “Tormenta de ideas” a tirar ideas y discutirlas una a una, someterlas a la opinión del grupo y descartar de entrada las ideas más alocadas, originales o menos ajustadas a la lógica. Sin embargo, en ese proceso se pierde lo más rico de esta técnica.

Según Patricia Ryan Madson, autora de “Improv wisdom” hay dos elementos básicos antes de realizar una tormenta de ideas: a) No existen las malas ideas y b) construir sobre las ideas de los demás. Por otra parte, deben diferenciarse las etapa de generación y de juicio sobre las ideas. No se emiten juicios durante la generación.

El Instituto de Diseño Stanford plantea los siguientes lineamientos para una tormenta de ideas realmente eficaz:

1) Dejar de lado el juicio (durante la generación de ideas)

2) Aceptar TODAS las ideas

3) Fomentar ideas originales, alocadas y fuera de lo normal

4) Hablar de a uno a la vez

5) Edificar sobre las ideas de los demás

6) Ser gráfico (utilizar imágenes o dibujos además de palabras)

7) Utilizar títulos para englobar ideas dentro de un mismo tema

8) Apostar al volumen, cuanto más ideas mejor

Este proceso se puede realizar en equipo y de hecho es más eficiente, pero también puede adaptarse a la utilización por una sola persona. Aún en su uso individual resulta una técnica muy buena para esos días en los que no se sabe que hacer y nos autoengañamos diciendo “Hoy no tengo nada para hacer” y perdemos el tiempo con cosas que no solo no nos enriquecen sino que nos estancan o incluso nos empobrecen.

Quienes quieran leer más sobre el Brainstorming pueden leer el siguiente artículo:

http://www.psychologytoday.com/blog/creativityrulz/200908/brainstorming-what-do-do-and-what-not-do

Promesas de Año Nuevo

Es algo tradicional aprovechar la conclusión de un año para “perdonarse” en cierta forma las cosas que no se hicieron y realizar promesas para el año siguiente. En muchos casos no son más que simples promesas de Año Nuevo que no van más allá, carecen de un plan y de disciplina para su sustento.

El mayor error en las promesas de Año Nuevo es que son muy amplias y abarcativas. Una persona ve algo a mejorar en su vida y realiza una amplia promesa poco específica. Por ejemplo, “en este año que empieza voy a hacer ejercicio”, “en este año voy a volver a estudiar”, “este año formalizo”, etc… Nunca queda claro cual es el ejercicio, ni cual va a ser el estudio y su forma y en qué cambios consiste la formalización ni como se lleva a cabo.

Hay dos pasos esenciales para que estas promesas no naufraguen. En primer lugar, hay que seleccionar dos o a lo sumo tres áreas de la vida personal sobre las que se ha de actuar. Hay muchísimas, puede ser física, personal, emocional, familiar, salud, inversiones, trabajo, amistades, pareja, formación académica y muchas más. Simplemente elegir dos o tres. Entiendo que es duro renunciar a áreas que son muy importantes pero es la manera de focalizar y no desviar la atención, esta selección permite una obra seria y consistente.

En segundo lugar, las promesas suelen hacerse “para este año”. De modo que el 31 de diciembre, en este caso de 2010, vence el plazo para cumplirlas, sin embargo es altamente probable que para abril o mayo ya hayan quedado en el olvido. Por tanto, esas áreas seleccionadas requieren de un plan consistente, es decir. Para enero, tales metas que para cumplirlas me requieren tales acciones, febrero lo mismo, siempre con detalle de las acciones a tomar. A fin de cada mes evaluar resultados y hacer los ajustes convenientes, quizá la meta era muy alta, quizá me dejé estar. Plantearse preguntas ¿Pude hacer más? ¿donde me equivoqué? ¿fue una meta muy baja?

Lo que sea que te hayas planteado para este 2010, seleccionalo bien y planifica con consistencia y recompénsate cuando cumplas una meta, pero no te descanses, a buscar la siguiente.

¡Mucho éxito!

Conclusiones sobre la serie “La era de las emociones”

Mi idea sobre esta serie surgió al ver la inmensidad de ideas que aparecían día a día en Internet, principalmente. En el comienzo, como a muchos de ustedes les habrá pasado, me quedé fascinado con tantos blogs, podcasts, sitios web interesantes, software, etc… Luego caí en la cuenta que no podía seguirlos todos, un poco por falta de tiempo y otro poco por saturación.

Así que empecé a discriminar, ¿cuáles edifican a mi propósito en la vida? ¿qué elementos me resultan atractivos? Allí vi como jugaban la pasión y el potencial para crecer. En fin, otras cualidades las fui agregando porque me parecían necesarios para competir en estos tiempos. Algunos pertenecían a grandes organizaciones, otros era pequeños proyectos personales, pero si algo permite esta etapa es que personas con ideas, aunque sea con pocas posibilidades puedan brillar.

Otro elemento que me motivó fueron los cuestionamientos. Ver información de todo tipo y color por todos lados, a fin de cuentas, ¿qué tanto nos sirve? ¿Cuáles son los elementos que nos llevan a involucrarnos con unos y seguirlos y porqué abandonamos otros?

Una interrogante que tuve en el desarrollo de la serie fue sentir que todo esto era obvio, sin embargo, no resulta así en la práctica ya que seguimos viendo proyectos que tienen el mero fin de satisfacer el ego y carecen de elementos más allá de eso, son fríos, no tienen futuro, no aparecen donde deberían, no poseen identidad, desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, no poseen verdadera riqueza humana, son tibios en su actuar y se dedican a la crítica sin acción proactiva.

¿Por qué será que cuesta tanto la excelencia? Esta serie tenía la idea de ser anticipo de un porvenir mucho más duro para los que quieran obtener resultados con poco.

Gracias por haberme acompañado y haber disparado en algunos días puntuales el número de visitas.

La era de las emociones – Parte IX: Acción positiva

Quienes hayan tenido la oportunidad de viajar a Estados Unidos en los 90 habrán podido ver campañas publicitarias realmente agresivas entre compañías rivales. Ese era un fenómeno que se daba entre magnates de cada rubro (Pepsi vs. Coca-Cola) o en el debate calidad-precio (Macy’s vs Conway en New York por ejemplo). Eran campañas llamativas y que apelaban a la naturaleza agresiva que hay en la humanidad. Sin embargo, no sólo los nuevos proyectos no son tan poderosos como esas firmas sino que hoy ya no sea apunta a sobresalir entre dos sino decenas o cientos.

Creo en lo personal que en estos días sólo sirve la acción positiva y con esto me refiero al valor agregado, la excelencia, la innovación. Vemos que muchos proyectos caen en el error de campañas negativas (ataque, defensa) por un temor a perder terreno frente a quien le pisa los talones.

En estos tiempos, lo que menos necesitamos es confrontación y la principal razón es que ya la tenemos de sobra. Mientras perdamos el tiempo discutiendo, sólo perderemos la oportunidad de seguir mejorando y avanzando. Un elemento esencial para el crecimiento de un proyecto es que quienes están detrás siempre tengan ansiedad por mejorar, avanzar, ganar y no miedo a perder terreno. El terreno ya está potencialmente perdido porque el mundo hoy por hoy evoluciona muy rápido, o nosotros nos movemos de nuestra posición o la posición nos abandonará a nosotros tarde o temprano.

Cada día nos da la posibilidad de servir mejor, el tiempo es capital para crecer, no hagamos una mala inversión.

Este fue el último capítulo de mi serie “La era de las emociones”. Mañana realizaré una conclusión general a modo de cierre

La era de las emociones – Parte VIII: Agresividad

Debo reconocer que me resultó difícil titular esta parte de la serie. Por las dudas cabe aclarar que nada tiene que ver esta idea con cualquier agresión ni la más mínima incitación a la violencia.

Al hablar de agresividad me refiero a una postura definida y para nada tibia, ciertamente alejada de la moderación. Entiendo que este tema puede ser muy polémico, sin embargo, en esta era es virtualmente imposible tener un enfoque general, que busque agradar a todos, se perderá en el inmenso mar de propuestas. Treinta años atrás (o más) el objetivo podría haber sido el contrario, buscar la moderación y la aprobación mayoritaria. Sin embargo los contextos han cambiado, principalmente se percibe una tendencia progresiva y en aumento a romper con las cosas establecidas a lo largo del tiempo.

Tenemos un ejemplo claro en las campañas publicitarias, han pasado de la simple mención o el discurso muy abarcativo a una disposición al quiebre del vocabulario y los estilos tradicionales. Lo mismo sucede con los comunicadores de los medios masivos, con los nuevos diseños de la moda y se podrían buscar muchos ejemplos más.

Las ideas que busquen dejar huella en estos tiempos deben primero que nada romper con las estructuras, su propio mensaje tiene que ser noticia. En todos los ámbitos existen de las más diversas propuestas, todas con sus matices, por eso, el mensaje debe ser potente y fuertemente dirigido. Sobre todo si nos dirigimos a un público más joven es importante demostrar que no hay miedo en enfrentar a lo establecido. En segundo lugar, es importante la búsqueda de la audacia, no todos los intentos darán buenos resultados, pero expandir los límites y explorar en lo desconocido puede, en su momento, pagar excelentes dividendos.

La era de las emociones – parte VII: Personas

La tecnología introduce cambios pero no sustituye de ninguna manera al elemento humano. Las computadoras no compran, no toman decisiones, no razonan.

Un error frecuente en esta era es creer que todo se puede hacer mediante computadoras o mediante internet. La distancia no es un elemento demandado en este momento. La tecnología permite hacer grandes cosas y hasta maximizar talento humano, ahorrar tiempo e ir más allá de las energías físicas naturales, pero no crea proyectos, ni ideas, ni los lleva a su realización.

Las nuevas posibilidades de comunicación, maximizadas gracias a Internet, no aumentan la calidad de las relaciones de por sí. Permiten presentar productos las 24 horas del día, con demostraciones interesantes y a todo el mundo en simultáneo. Sin embargo, no proveen un verdadero servicio, no llenan necesidades de fondo.

Cuando generamos un proyecto, idea, producto o lo que sea debemos contar con personas. Cada una (cada cliente, cada trabajador) viene de un origen diferente y llega hasta la realidad que le presentamos. Si no llegamos a las personas, si no establecemos una adecuada relación, no contaremos con buenos colaboradores ni con clientes – amigos.

Si se trata de organizaciones, el liderazgo se vuelve un elemento fundamental. El buen líder “hace” a las personas, le hace relucir en todo su potencial, hasta un punto que ni ellos mismos conocían. No consiste en una simple fuente de autoridad con poder para ascender o despedir, es un servidor ejemplar que se dará a la causa y el bien de la organización y quienes forman parte de ella.

En el momento de reflexionar sobre este punto, pensé que quizá estaba siendo obvio. Sin embargo, cuando comparamos esas empresas que viven en conflicto y con aquellas que muestran una organización cohesiva sentí que debía resaltar este elemento.

En todo proyecto, por más personal que sea, debemos plantearnos las siguientes preguntas: ¿Con quien voy a trabajar? ¿qué equipo voy a conformar (para trabajar, para promover)? ¿con qué contexto social voy a trabajar? Y sin duda, la pregunta clave: ¿A QUIÉN VOY A SERVIR CON MI PROYECTO?

La era de las emociones – Parte VI: Perseverancia

Este es quizá uno de los puntos más difíciles que me toca explicar en esta serie. Cuando uno lee historias de éxito, siempre se destaca la persistencia o perseverancia del creador del proyecto. Normalmente vemos que atravesó serias dificultades y suele suceder incluso que cuando estaba a punto de sucumbir, una ola salvadora lo rescató (hablando en sentido figurado desde luego).

Pese a esta introducción poco favorecedora, hay un hecho innegable. Aquellas empresas, proyectos, ideas  que se puede considerar que triunfaron, que cumplieron sus objetivos, sobreperseveraron ante las demás. Naufragar es la forma más común de derrota. Normalmente, cuando vemos personas o empresas intentando una u otra vez a lo largo del tiempo, aunque no sepamos demasiado de la realidad de éstas, tendemos a pensar que han sido acertadas, que algo deben tener y es por ello que persisten ahí. Como que los años por sí solos nos dan idea de cierta garantía.

Ahora bien, la perseverancia es algo muy difícil en muchos casos ya que vemos como la mayoría no persevera. Puede ser falta de resultados, falta de perspectiva, cansancio, desinterés, muchas son las opciones. Por otra parte, ¿hasta cuando se trata de perseveración en los objetivos o de perseveración en el error?

En esta era los mercados ya no esperan por empresas distantes, por tanto, estas deben estar en una relación permanente y en comunicación dinámica con la clientela. Allí está el termómetro del buen o del mal camino. Si no existe feedback es necesario buscar otra manera de llegar.

Perseverar en los 80 y 90 podía significar tener un resto económico suficiente para soportar campañas publicitarias, ofrecer buenas ofertas y no ceder posición. Perseverar en 2010 es insistir y alimentar una relación. Crecer en ellas tanto en calidad como en cantidad, entrar en el taller periódicamente para hacer los ajustes necesarios,  construir y remodelar en el diálogo.

Esta es la última actualización de 2009 y por tanto les deseo a mis lectores mucha paz y éxito para comenzar un nuevo año con energía y buenas ideas. Gracias por siempre volver mi blog y hacer crecer el promedio de visitas.

Les deseo lo mejor y que en 2010 sigamos caminando juntos.

La era de las emociones – Parte V: Personal

Los proyectos que aspiren a prosperar en esta era deben ser personales.

Cuando hablamos de un proyecto personal, nos estamos refiriendo a una idea surgida a partir de una visión de una persona o de un colectivo realmente unido. En la mayor parte de los casos vemos que hay una persona que se ha rodeado de un gran equipo. 

Todos vivimos en un mundo cargado de información y desde hace unos cuantos años. Es inevitable recibir influencias ya que nadie puede permanecer toda su vida impermeable, y si así fuera, estaría muy lejos de su mercado y a un paso del fracaso. Sin embargo, tiene que existir algo nuevo, una visión de un mundo mejorado (en mayor o en menor medida) a través del proyecto. Esta idea puede surgir de un momento a otro, en un instante de reflexión o contemplando algún fenómeno de la realidad que nos llame la atención.

Ahora bien, ¿por qué decimos que este proyecto DEBE ser personal? En primer lugar, porque si no es personal está tomado de una realidad existente y no introduce ninguna mejora. No vamos a servir de manera diferente con nuestra idea. No estamos diciendo que no pueda tomarse un elemento existente y mejorarlo, pero no puede ser una mejora para marcar una mínima diferencia y considerarse original. Los proyectos nacen de una matriz que los alimenta, los modifica, los mejora. Si nosotros tomamos un proyecto ajeno sin esa matriz, no tendremos la sustancia original para modificarlo y mejorarlo.

En segundo lugar, si buscamos hoy por hoy un determinado producto, seguramente encontraremos varios similares y competitivos. Es probable que encontremos un producto de marca, original, diferente, y unas cuantas imitaciones de menor precio. Es decir, no competimos en idea ni en precio. Podemos tomar buenas decisiones, invertir mucho dinero y ser exitosos de todas formas, eso sucede hoy en día en muchos casos, pero es muy pero muy costoso y de seguro, no hará historia ni se identificará con nosotros.

Detrás de cada proyecto existe un compromiso que es personal. Debemos plantearnos ¿De qué manera voy a impactar al mundo con mi idea? ¿En qué lo voy a mejorar? ¿De qué manera voy a mostrar el sello de mi visión? Decimos “mundo” en un sentido general, puede ser una cierta cantidad de personas.

“Tienes que ser el cambio que deseas ver en el mundo” – Gandhi