Posted in septiembre 2009

La excelencia, el espejo y la ventana

El escritor Jim Collins, autor de “Good to great”, un bestseller dentro de los libros de gestión empresarial, sostiene que según su investigación, las empresas que lograron dar un salto de excelencia se caracterizaron por liderazgos de características especiales.

Estos líderes, entre otras características, lograban trasladar sus ambiciones desde su plano personal al de la empresa. En situaciones de éxito “miraban hacia la ventana” y responsabilizaban a otras personas, al destino, la suerte, Dios, etc… Sin embargo, en las situaciones adversas, “miraban al espejo”, marcando su clara responsabilidad por las cosas que no salieron bien.

Cuando leía estos conceptos realmente me sorprendía, ¡Qué excelente representación! El caso es que en realidad, nunca el éxito está exclusivamente en nosotros, pudimos hacer lo correcto, tomar las mejores decisiones, aportar buenas ideas, pero siempre requerimos de factores externos por sobre todas las cosas, debemos asumir con humildad que nuestro poder puede resultar muy limitado frente a las circunstancias externas. Sin embargo, nosotros por nuestra propia cuenta podemos fracasar más allá de tener absolutamente todo un contexto favorable. Podemos ser verdaderamente responsables de nuestro fracaso. Si bien es cierto que podemos fallar por causas externas a nosotros, no tenemos la capacidad para determinarlo con exactitud, y asumir la responsabilidad nos permite crecer a un nivel más allá del esperable ya que siempre existen posibilidades de superarnos.

No necesitamos ser gerentes para adoptar esta actitud, cualquiera puede adoptar esta forma de enfrentar sus éxitos y fracasos y así de a poco alcanzar la excelencia.

En tus éxitos, ¿cómo reaccionas?¿Miras el espejo o la ventana?¿y cuando las cosas no resultan?

La fórmula de Einstein

Albert Einstein tenía su propia fórmula de éxito:

Éxito= Trabajo + Diversión + Mantener la boca cerrada

No quedan dudas que no hay posibilidad de éxito sin una ética de trabajo consistente, esta es la parte que se podría decir obvia de esta fórmula. Sin embargo, la saturación de trabajo no lleva al éxito sino a la propia saturación e incapacidad de ir a más llegado cierto punto. Nuestras energías tienen un límite y sin despejar la mente mengua nuestra creatividad y nuestra capapacidad en la toma de decisiones, llega un momento en el que nos sentimos anulados. Por esta razón, el tiempo de reposo no puede suprimirse sino incluirse entre las obligaciones.

El tercero de los puntos resulta a mi entender el más interesante. Creo que muchos sentimos gran satisfacción cuando podemos expresarnos en toda nuestra plenitud y destacarnos al máximo. El inconveniente es que cuando pretendemos dominar en un diálogo tendemos a la repetición y es altamente probable y comprobable, que caeremos en contradicciones que nos llevan lejos de la buena imagen que pretendemos dar. Además, estamos demostrando muy poca consideración para con el o los otros interlocutores. Terminamos con cansar a nuestro entorno y a la larga las consecuencias pueden ser graves. Por otra parte, es probable que no logremos respaldar en los hechos todo lo que hablamos, por lo cuál estaremos hablando de más, criticando a otras personas, comparándonos, o anunciando cosas que no se cumpliran o no cumpliremos.

Como vemos, son muchas las razones que se nos presentan para darle el honor a la otra persona de hablar. No quiere decir que permanezcamos mudos, simplemente que no monopolicemos el diálogo y que no pasemos horas de conversación sin enterarnos de lo que está pasando la otra persona.

Cuando te reúnes con otras personas, ¿quién predomina en el diálogo? ¿Te interesas por las otras personas o buscas principalmente tu exhibición?

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Tres elementos básicos para ir más allá

“La lectura de todos los buenos libros es como así como una conversación con las más nobles personalidades de los siglos pasados que los escribieron. Es un diálogo cuidadoso en el cual nos revelan lo mejor de sus pensamientos” – René Descartes

Existen tres elementos fundamentales que necesitamos en la vida como nuestro pan diario si no queremos ahogarnos en la perspectiva mediocre que muchas veces impera en la sociedad, en los medios tradicionales y en nuestro entorno en general.

1) Hallar un entorno de personas que crean que la vida es más de lo que se ve. No es realmente importante si creen lo mismo que nosotros (seguramente no será así), pero si que puedan ver más allá. Si la gente que nos rodea cree que las cosas son como son y no como podrían ser, nuestra perspectiva se vuelve muy baja, es altamente desmotivante y peligroso para nuestro estado de ánimo. No estoy diciendo que deban marginar al resto de las personas, pero sí que pueden buscar un enriquecimiento de vuestras relaciones.

2) El ejercicio de buenos hábitos. Los buenos hábitos son tremendamente favorecedores y muchas veces, luego de un tiempo se vuelven simples repeticiones con grandes resultados. Es importante considerar buenos hábitos en el estado físico y también en algunas disciplinas que nos enriquezcan. Siempre es más sencillo hacer lo mínimo necesario, pero también es la forma más fácil de abandonarse al abismo.

3) Ensayar la lectura. Los altos ejecutivos del mundo leen entre cuatro y cinco libros por mes y esto les hace ser personas realmente diferentes. Vivimos en una era de acceso a la información como no ha existido antes. Si bien la lectura no puede garantizar un cargo de CEO de una importante empresa, puede hacer lograr un gran cambio en tu vida. No toda literatura es igualmente enriquecedora, pero siempre existe una situación planteada y una solución de problemas de las cuales podemos tomar ejemplo. Las biografías de grandes personalidades también pueden darnos excelentes ideas.

“En tiempos de cambio, los que aprenden heredarán la tierra, mientras que los sabios del pasado no prosperarán gracias a sus conocimientos de un mundo que ya no existe.” —Eric Hoffer

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Recuperando el sentimiento de victoria

“Mantén tu rostro en la luz de modo que nunca veas la oscuridad” – Helen Keller

Muchos de los desafíos que se nos plantean día a día requieren de una disposición anímica especial. Muchas veces se nos presentan como obligaciones o como cuestiones con las que debemos cumplir pero no vislumbramos la recompensa por ellas. Son las primeras candidatas a quedar postergadas por tiempo indefinido si no conseguimos motivarnos pronto.

Una forma de motivación es plantearse desafíos menores, fáciles de vencer y así estimularnos, sin embargo, pocas veces podemos tener esa suerte de entrenamiento previo. Otra opción está en apoyarnos en nuestra memoria, en aquellos hechos que supieron llenarnos de alegría y energía alguna vez, intentar recuperar esa emoción para que nos lance en nuestro propósito. Si bien puede parecer un ejercicio inocuo, te recomiendo tomar una hoja y un lápiz o abrir un bloc de notas en tu ordenador y hacer una lista de estas victorias pero enfocando en la emoción. Intenten llegar a la mitad de la página y vean si no les cambia la actitud.

¿Consideras que las caídas anímicas te juegan en contra a la hora de cumplir tus objetivos? ¿Qué resultados te ha dado esta técnica?

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La integridad que produce fruto

“No hay filosofía del placer, ni sensualidad, ni lugar, ni poder, ni éxito material que pueda por un momento dar la satisfacción interior que da vivir por buenos propósitos, por mantener la integridad, por la preservación de la auto-aprobación” - Minot Simons

Muchas veces tenemos la sensación de que estamos divididos en pequeños pedacitos y que hay elementos en nosotros que parecen no tener nada que ver entre sí. Este proceso de hace mucho más frecuente a medida que cada vez recibimos más información del exterior y aumenta la tendencia a vendernos “paquetes” de cosas que supuestamente están bien y valen la pena.

Vivimos en una etapa donde se cultiva la satisfacción personal individual, frecuentemente a corto plazo. Vemos imágenes de destinos turísticos o barrios que garantizan la paz y la seguridad. Nos venden productos de alto valor con la idea intrínseca de poder y planes de pocos pasos para cumplir nuestros objetivos en la vida. Así pasan muchas personas por la vida, como llevadas por un viento mediático que no cesa, por modas exteriores que permiten ser el más en esto o lo otro. Cuando vemos que estos paradigmas vuelan tan pronto como hojas secas en invierno, surgen los vacíos, las depresiones, las ideas de que vivir no tiene sentido. Desde luego, a la gente le promueven una cosa, luego la otra y luego otra y pronto esa se derrumba y surge una nueva.  Y la vida pasa sin saber realmente para qué es que vino uno al mundo, si todo es tan transitorio y nada permanece, no hay nada para hacer, no hay desafíos, nada, simples sustituciones.
Todos venimos fantásticamente equipados con varias características, más que las que trae una 4X4 que ofrecen en TV.  El tema es conocerlas, saber como estamos conformados y afirmarnos en eso para dar fruto en la vida y no sentir que hemos transitado por ella en vano.

¿Tienes claro tu propósito? ¿Cuál es tu semilla para una vida mejor? ¿Cómo puedes desde tu lugar hacer un mundo mejor utilizando cada aspecto de tu ser?

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Alegre reconstrucción

“Cuando las cosas van mal no tienen el fin de llenarte de amargura y renunciar. Suceden para destruir tu vieja estructura y reconstruirte de modo de que seas tal como debes ser”  – Charles Jones

El aprendizaje de la vida va mucho más allá de cosas que nos enseñan, a veces de la manera más agradable posible. Tampoco llegará jamás a ser completo y eso es bueno, porque nos da la posibilidad de superarnos cada día y realmente ser la diferencia. Es triste ver cuando las personas renuncian a crecer por creer que ya llegaron a un nivel, que ya saben, que ya conocen. Estas personas son candidatas a enfrentar este tipo de revolcones que Charles Jones menciona y muchas de ellas se quedarán encerrados en su propio muro de lamentos.

No nos sorprende ver un alto porcentaje de personas en nuestro entorno que han perdido en entusiasmo, autojustificados en que no hay nada que hacer, que todo está mal, que nada vale la pena. Esto les da una especie de falsa comodidad, porque van a ser cola y no cabeza y porque todo el organismo se resiente con el pesar continuo y el aspecto personal se deteriora. Lamentablemente, en algunas situaciones esta amargura se vuelve altamente contagiosa y justificadora hacia otras personas.

Sin embargo, esta es una era de grandes cambios, muchas cosas que aprender, hay novedades por doquier y siempre nuevas oportunidades.

¿Experimentaste tu situación de derrumbe? ¿Elegiste los escombros  o estás dispuesta/o a una reconstrucción?

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CUESTIÓN DE ACTITUD

“No es la situación, sino nuestra respuesta ante ella lo que cuenta”  – Zig Ziglar

En cada situación de la vida, considerar que se ganó o perdió puede ser un elemento absolutamente relativo. Según nuestra actitud, una derrota puede significar la gran clave para una victoria. De esta actitud  depende la perspectiva recurrente de muchas personas. Podemos prestar atención a nuestro entorno y nos daremos cuenta que hay personas que siempre ven tormentas y otras que siempre encuentran el cielo abierto. Es frecuente ver dos personas en la misma situación con perspectivas diferentes.

La gran mayoría de las personas comete un grave error en sus expectativas y suele adjudicarles un valor de justicia. Muchas veces perdemos el control y gritamos “¡No es justo!”, empezamos a culpar una situación puntual y luego derivamos a personas, el clima, nuestro pasado, cosas que hicimos o no hicimos para argumentar la injusticia y consolarnos. Lo que realmente hacemos es autojustificarnos y autoengañarnos. En un momento de irritación, se pierde la perspectiva y un pequeño obstáculo puede volverse una montaña aparentemente invencible, que nos lleva a postergar o a abandonar lo que estamos haciendo.

Es necesario saber donde estamos y adónde vamos, reconocer que no sabemos el camino perfecto y que hay obstáculos mayores y menores que se presentarán y que tendremos que superar, muchas veces fueron errores en nuestra planificación que nos llevaron a ignorarlos. Otras veces suceden cosas realmente inesperadas que requieren que seamos más fuertes de lo que creíamos.

¿Cómo está tu actitud? ¿Cómo reaccionas cuando las cosas no van como previste? ¿Es culpa de la situación o es que tienes elementos en ti que ajustar?

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