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“No es la situación, sino nuestra respuesta ante ella lo que cuenta”  – Zig Ziglar

En cada situación de la vida, considerar que se ganó o perdió puede ser un elemento absolutamente relativo. Según nuestra actitud, una derrota puede significar la gran clave para una victoria. De esta actitud  depende la perspectiva recurrente de muchas personas. Podemos prestar atención a nuestro entorno y nos daremos cuenta que hay personas que siempre ven tormentas y otras que siempre encuentran el cielo abierto. Es frecuente ver dos personas en la misma situación con perspectivas diferentes.

La gran mayoría de las personas comete un grave error en sus expectativas y suele adjudicarles un valor de justicia. Muchas veces perdemos el control y gritamos “¡No es justo!”, empezamos a culpar una situación puntual y luego derivamos a personas, el clima, nuestro pasado, cosas que hicimos o no hicimos para argumentar la injusticia y consolarnos. Lo que realmente hacemos es autojustificarnos y autoengañarnos. En un momento de irritación, se pierde la perspectiva y un pequeño obstáculo puede volverse una montaña aparentemente invencible, que nos lleva a postergar o a abandonar lo que estamos haciendo.

Es necesario saber donde estamos y adónde vamos, reconocer que no sabemos el camino perfecto y que hay obstáculos mayores y menores que se presentarán y que tendremos que superar, muchas veces fueron errores en nuestra planificación que nos llevaron a ignorarlos. Otras veces suceden cosas realmente inesperadas que requieren que seamos más fuertes de lo que creíamos.

¿Cómo está tu actitud? ¿Cómo reaccionas cuando las cosas no van como previste? ¿Es culpa de la situación o es que tienes elementos en ti que ajustar?