Publicado en 11 septiembre 2009

La integridad que produce fruto

“No hay filosofía del placer, ni sensualidad, ni lugar, ni poder, ni éxito material que pueda por un momento dar la satisfacción interior que da vivir por buenos propósitos, por mantener la integridad, por la preservación de la auto-aprobación” - Minot Simons

Muchas veces tenemos la sensación de que estamos divididos en pequeños pedacitos y que hay elementos en nosotros que parecen no tener nada que ver entre sí. Este proceso de hace mucho más frecuente a medida que cada vez recibimos más información del exterior y aumenta la tendencia a vendernos “paquetes” de cosas que supuestamente están bien y valen la pena.

Vivimos en una etapa donde se cultiva la satisfacción personal individual, frecuentemente a corto plazo. Vemos imágenes de destinos turísticos o barrios que garantizan la paz y la seguridad. Nos venden productos de alto valor con la idea intrínseca de poder y planes de pocos pasos para cumplir nuestros objetivos en la vida. Así pasan muchas personas por la vida, como llevadas por un viento mediático que no cesa, por modas exteriores que permiten ser el más en esto o lo otro. Cuando vemos que estos paradigmas vuelan tan pronto como hojas secas en invierno, surgen los vacíos, las depresiones, las ideas de que vivir no tiene sentido. Desde luego, a la gente le promueven una cosa, luego la otra y luego otra y pronto esa se derrumba y surge una nueva.  Y la vida pasa sin saber realmente para qué es que vino uno al mundo, si todo es tan transitorio y nada permanece, no hay nada para hacer, no hay desafíos, nada, simples sustituciones.
Todos venimos fantásticamente equipados con varias características, más que las que trae una 4X4 que ofrecen en TV.  El tema es conocerlas, saber como estamos conformados y afirmarnos en eso para dar fruto en la vida y no sentir que hemos transitado por ella en vano.

¿Tienes claro tu propósito? ¿Cuál es tu semilla para una vida mejor? ¿Cómo puedes desde tu lugar hacer un mundo mejor utilizando cada aspecto de tu ser?

Etiquetado

Alegre reconstrucción

“Cuando las cosas van mal no tienen el fin de llenarte de amargura y renunciar. Suceden para destruir tu vieja estructura y reconstruirte de modo de que seas tal como debes ser”  – Charles Jones

El aprendizaje de la vida va mucho más allá de cosas que nos enseñan, a veces de la manera más agradable posible. Tampoco llegará jamás a ser completo y eso es bueno, porque nos da la posibilidad de superarnos cada día y realmente ser la diferencia. Es triste ver cuando las personas renuncian a crecer por creer que ya llegaron a un nivel, que ya saben, que ya conocen. Estas personas son candidatas a enfrentar este tipo de revolcones que Charles Jones menciona y muchas de ellas se quedarán encerrados en su propio muro de lamentos.

No nos sorprende ver un alto porcentaje de personas en nuestro entorno que han perdido en entusiasmo, autojustificados en que no hay nada que hacer, que todo está mal, que nada vale la pena. Esto les da una especie de falsa comodidad, porque van a ser cola y no cabeza y porque todo el organismo se resiente con el pesar continuo y el aspecto personal se deteriora. Lamentablemente, en algunas situaciones esta amargura se vuelve altamente contagiosa y justificadora hacia otras personas.

Sin embargo, esta es una era de grandes cambios, muchas cosas que aprender, hay novedades por doquier y siempre nuevas oportunidades.

¿Experimentaste tu situación de derrumbe? ¿Elegiste los escombros  o estás dispuesta/o a una reconstrucción?

Etiquetado , ,
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.