Posted in octubre 2009

Adaptación gradual

Los seres vivientes no fuimos creados para cambios bruscos, si bien existen diferentes niveles según el caso, siempre tiene que existir un proceso de adaptación. Esta característica se aplica a cada rincón de nuestra existencia y no deberíamos de obviarla.

Las personas más ansiosas pretenden cambios repentinos y al no lograrlos suelen irritarse y abandonar. Existe en muchos casos esta misma situación encubierta, la persona muestra paciencia y voluntad, pero requiere de resultados intermedios para ver el avance. Sin embargo, en las primeras etapas de muchos procesos, no existe ninguna evidencia de evolución. Por ejemplo, en China, luego de plantar la semilla del Bambú, la tierra debe seguir trabajàndose durante 5 a 7 años antes de ver evidencias de evolución, sin embargo, este tiempo le permite al futuro árbol desarrollar sus raíces para un repentino crecimiento de unos 25 metros.

Del mismo modo es imposible pretender correr una maratón de la noche a la mañana o aprender una lengua diferente en muy poco tiempo. Sin embargo, muchas personas desestiman los logros que pueden obtener en un año y mucho más en una década.

Ron White plantea 6 etapas para implementar una adaptación gradual:

1) Establecer una visión u objetivo final
2) Entender que esto también será un desafío a la paciencia y no apresurar la llegada del resultado final
3) Plantearse etapas o niveles que en cierta forma subdividan el camino a la meta final
4) Focalizar siempre en el paso siguiente y no en el resultado final
5) Buscar mantener la motivación, la pasión y el entusiasmo pensando en la recompensa final
6) Establecer una medida de progreso

No conocer los tiempos de la propia adaptación gradual puede llevar al fracaso en diversas áreas ¿Eres consciente de tu propia adaptación gradual? ¿Sueles acelerarte? ¿Te frustras rápidamente?

Etiquetado ,

No pierdas tu tiempo

En varios aspectos vemos que hay quien manda o domina y quien sirve y es dominado. Con nuestro tiempo pasa lo mismo, o lo controlamos o él nos controla y luego nos justificamos con frases del estilo de “el tiempo es tirano”.

Hay elementos de mayor y menos importancia, muchas personas dicen no dar abasto, tener todo el día ocupado y no tener tiempo para hacer las cosas que le podrían ser necesarias para salir adelante. El problema está en que confunden la actividad con el uso eficiente del tiempo. Basta con completar nuestros horarios de actividades poco fructíferas para saturarnos y no progresar. Sin embargo nos engañamos pensando que somos personas muy activas.

Lo cierto es que los días son costosos, un día que decidimos no hacer nada, es un día que ya no podremos invertir en nuestros objetivos y luego puede hacernos falta. Se usan expresiones como “matar el tiempo” para despreciar uno de los máximos valores con los que contamos en nuestra existencia. Podemos recuperar dinero perdido, pero ni un sólo día de tiempo que pasó.

En la buena administración del tiempo está uno de los secretos claves de las personas más exitosas. ¿Eres conciente del uso real que haces de tu tiempo?

Etiquetado , , ,

Aceptar las responsabilidades

Muchas personas prefieren no tener responsabilidad sobre lo que llevan a cabo, prefieren un lugar más seguro en el cual resulten menos expuestos en caso de un resultado inesperado. Para muchas personas delegar responsabilidades es un modus operandi, tanto en la vida personal como profesional. Del mismo modo, podemos observar que esas personas no suelen ser todo lo exitosas que quisieran, son fenómenos claramente interconectados.
Lo cierto es que aceptar responsabilidades es lo mejor a nuestros intereses para todo lo que llevemos a cabo, incluso, es mejor ser responsable hasta por los posibles errores de los demás, como sucede en los puestos de liderazgo.

No siempre podemos elegir las mejores situaciones. Las circunstancias nos empujan, nos dirigen y no tenemos más que tomarlo o dejarlo, la mayoria no lo tomará, pero si lo hacemos, mayor será la recompensa. Pueden ser diversas las situaciones en las que una decisión nuestra afecta la vida de muchas personas y no importa si estamos en la mejor posición para decidir, debemos hacerlo con confianza.

Asumir las responsabilidades es una elevada expresión de la madurez humana, vemos la adultez cuando nos hacemos responsables, cuando nos jugamos a tomar decisiones importantes y hacernos cargo de ellas.

¿Cuál es tu actitud? ¿Aceptas las responsabilidades o huyes de ellas?

Etiquetado

El papel no miente

Muchas veces nuestras ideas flotan en nuestra mente, y pese a que algunas son realmente buenas, las situaciones de la vida hacen que las desestimemos. Si en un momento nos parecieron muy oportunas, en otro nos parecen excesivas, alocadas, etc… Por otra parte, nuestro estado de ánimo muchas veces desvirtúa la realidad, nos confunde, nos debilite y se transforma en un obstáculo en nuestro día y quizá en nuestra vida en general.

Registrar en un diario nuestros hechos del día y nuestras ideas es un excelente hábito. Nos permite tener un mejor contacto con nosotros mismos, hacer una pausa y evitar confusiones que nos afecten innecesariamente.

En cuando a las metas y sueños que planteamos por escrito, el escritor Brian Tracy, reconocido por sus estudios de desarrollo personal plantea que el registro escrito de los objetivos aumenta 100 veces las posibilidades de concretarlos. También podemos leerlo a la inversa y concluir que si no los escribimos, cumplir con nuestras metas es 100 veces menos probable.

Además hay muchos beneficios adicionales, nos mantiene más presentes algunos hechos de debemos recordar, nos vuelve más analíticos y detallistas, más observadores de nosotros mismos y nos ayuda a ver debilidades sobre las que debemos trabajar y allí surgen nuevas ideas y así más crecimiento.

Es un hábito simple, muy económico y que no debería llevar más de diez o quince minutos al día y puede dar lugar a resultados asombrosos.

¿Ya experimentaste lo que sucede cuando dedicas unos breves instantes a tomar registro de tu vida?

Etiquetado ,

El gimnasio de la vida

En las últimas semanas me he decidido a ir a un gimnasio. En parte por una razón deportiva y también social. He asistido regularmente todos los días a excepción de los domingos y he podido medir claramente mi evolución. Los primeros días terminé realmente dolorido y le planteé al profesor si no me convenía descansar los músculos y me dijo todo lo contrario, que me iba a hacer bien ejercitar.

He quedado sorprendido de la similitud que tiene el gimnasio con el resto de las actividades que llevamos a cabo día a día. El crecimiento está en siempre sentir un poco de dolor, en aumentar el esfuerzo. Cuando nos refugiamos en la comodidad es que dejamos de crecer. La ley para el crecimiento muscular que implica más peso o más repeticiones, se da en muchos otros aspectos. El peso nos ayuda a superar nuestros límites y las repeticiones nos ayudan a perfeccionarnos y ser más resistentes.

El mensaje positivo aquí está en que el desarrollo físico pasa por tiempo y disciplina. Nuestro crecimiento en otras áreas también, si tenemos la consistencia y la voluntad para no dejar de crecer. Tengan presente esta analogía del gimnasio en vuestras vidas y verán como realmente son similares.

¿Qué refleja tu actuar? ¿la comodidad o el crecimiento? Revisa tu actuar y podrás comprender de mejor manera tu situación actual en ese sentido.

Etiquetado , ,

Ellos son difíciles, la responsabilidad es nuestra

No existe persona en el mundo que pueda llamarse libre de tratar con personas que preferiría evitar en muchas o en toda circunstancia. De hecho, quejarse de que tal persona es difícil, tiene mal carácter o no entiende, no debería ser una excusa válida ya que todos tratamos con el mismo problema y es probable que en más de una ocasion, seamos nosotros las  ”personas no deseadas”

Las llamadas personas dificiles actúan de esa forma porque así han aprendido a comportarse desde niños, una revisión biográfica no demasiado exhaustiva puede explicarnos esto. Seguramente en su hogar o dondequiera que fuere, han sido recompensados por su conducta, han obtenido lo que deseaban, han aprendido que les daba resultado, han seguido de adultos actuando del mismo modo. El proceso es simple, vamos adaptando nuestra conducta hacia resultados positivos que nos conforten y nos den situación de poder.

En la vida adulta el proceso de repite, cuando confrontamos con estas personas,  reforzamos su conducta cuando les permitimos cumplir su objetivo. Quieren obtener lo que desean y en el momento en que lo desean. En estos casos callar es otorgar, en muchas oportunidades evitamos discutir con estas personas y les damos la razón como una rápida manera de evitarlos. De esta forma la persona cumple su objetivo, es decir, obtiene lo que quiere y no cambia un ápice su forma de ser.

Lo cierto es que normalmente las personas nos tratan como permitimos que nos traten y si bien no los podemos cambiar, la situación sí está en nuestro control.

¿Cómo enfrentas a las personas difíciles?

Etiquetado

Fracaso y éxito, dos caras de un mismo camino

Tanto el fracaso como el éxito obedecen a un proceso que tiene, en ambos casos, similares características. Un verdadero fracaso no ocurre de un día para el otro, se gestó durante mucho tiempo en muchos casos de manera imperceptible. La mayoría  de nuestros pequeños errores pasan inadvertidos y en muchos casos eso sucede en momentos de éxito, o cual nos confunde porque nos hace pensar que si hemos hecho algo malo, no tuvo consecuencias.
Lo cierto es que en todo momento estamos tomando decisiones, en base a lo que percibimos, lo que pensamos y los juicios que realizamos. Un error en la percepción puede arrastrarse y aparecer tiempo más tarde como un error mayor y perceptible. Es importante tener en cuenta que el fracaso tiene una cualidad que lo caracteriza y es la sutileza, esta se abusa de nuestro confort y nos sentencia antes de notar que caímos.
En los casos de fracaso, estos mínimos errores nos hacen responsables de nuestros actos. Por otra parte, en los casos de éxito se revela otro elemento importante: Los hábitos o pequeñas disciplinas.  Detalles como proponerse leer un poco cada día, ejercitarse físicamente u ordenarse los horarios, llevarán si se adoptan con regularidad, al éxito en diferentes áreas sólo en cuestión de tiempo. No podemos controlar el universo pero sí muchos aspectos de nuestra vida son manejables enteramente en base a la disciplina, basta trazar un plan y aplicarlo y con certeza se verán los resultados.
¿Qué hábitos puedes hoy incorporar a tu vida para obtener resultados positivos en cuestión de unas pocas semanasTanto el fracaso como el éxito obedecen a un proceso que tiene, en ambos casos, similares características. Un verdadero fracaso no ocurre de un día para el otro, se gestó durante mucho tiempo en muchos casos de manera imperceptible. La mayoría  de nuestros pequeños errores pasan inadvertidos y en muchos casos eso sucede en momentos de éxito, o cual nos confunde porque nos hace pensar que si hemos hecho algo malo, no tuvo consecuencias.
Lo cierto es que en todo momento estamos tomando decisiones, en base a lo que percibimos, lo que pensamos y los juicios que realizamos. Un error en la percepción puede arrastrarse y aparecer tiempo más tarde como un error mayor y perceptible. Es importante tener en cuenta que el fracaso tiene una cualidad que lo caracteriza y es la sutileza, esta se abusa de nuestro confort y nos sentencia antes de notar que caímos.
En los casos de fracaso, estos mínimos errores nos hacen responsables de nuestros actos. Por otra parte, en los casos de éxito se revela otro elemento importante: Los hábitos o pequeñas disciplinas.  Detalles como proponerse leer un poco cada día, ejercitarse físicamente u ordenarse los horarios, llevarán si se adoptan con regularidad, al éxito en diferentes áreas sólo en cuestión de tiempo. No podemos controlar el universo pero sí muchos aspectos de nuestra vida son manejables enteramente en base a la disciplina, basta trazar un plan y aplicarlo y con certeza se verán los resultados.
¿Qué hábitos puedes hoy incorporar a tu vida para obtener resultados positivos en cuestión de unas pocas semanas?

Tanto el fracaso como el éxito obedecen a un proceso que tiene, en ambos casos, similares características. Un verdadero fracaso no ocurre de un día para el otro, se gestó durante mucho tiempo en muchos casos de manera imperceptible. La mayoría  de nuestros pequeños errores pasan inadvertidos y en muchos casos eso sucede en momentos de éxito, o cual nos confunde porque nos hace pensar que si hemos hecho algo malo, no tuvo consecuencias.

Lo cierto es que en todo momento estamos tomando decisiones, en base a lo que percibimos, lo que pensamos y los juicios que realizamos. Un error en la percepción puede arrastrarse y aparecer tiempo más tarde como un error mayor y perceptible.

Es importante tener en cuenta que el fracaso tiene una cualidad que lo caracteriza y es la sutileza, esta se abusa de nuestro confort y nos sentencia antes de notar que caímos.En los casos de fracaso, estos mínimos errores nos hacen responsables de nuestros actos.

Por otra parte, en los casos de éxito se revela otro elemento importante: Los hábitos o pequeñas disciplinas.  Detalles como proponerse leer un poco cada día, ejercitarse físicamente u ordenarse los horarios, llevarán si se adoptan con regularidad, al éxito en diferentes áreas sólo en cuestión de tiempo. No podemos controlar el universo pero sí muchos aspectos de nuestra vida son manejables enteramente en base a la disciplina, basta trazar un plan y aplicarlo y con certeza se verán los resultados.

¿Qué hábitos puedes hoy incorporar a tu vida para obtener resultados positivos en cuestión de unas pocas semanas?

Etiquetado , ,

Dejar un legado

No resulta un misterio el hecho de que nuestros días en este planeta están limitados, puede ser más cerca o más lejos, pero que partimos, es una realidad comprobada. Sin embargo, tenemos algunas maneras de sobrevivir en cierta forma a nuestra generación y es a partir de una herencia o legado que dejamos a quienes permanezcan cuando ya no estemos.

Este legado es la suma de cada acto y hasta cada minuto que pasamos en esta vida. No se puede lograr en un instante, pero empieza desde el momento mismo en que te lo planteas.

Todos hemos nacido con ciertas características o talentos que descubrimos en algún momento de nuestras vidas. El primer elemento de nuestro legado está en nuestros talentos, en aquellas fortalezas en las cuales nos destacamos o factores que resaltan de nosotros mismos. Muchas veces cuesta sincerarse con uno mismo, por lo cual, si tienes dudas, puede ser una labor interesante preguntarle a tu entorno cuáles consideran que son tus fortalezas.

El segundo elemento es el uso del tiempo. De cierta forma, más o menos directa, nuestra inversión del tiempo responde a nuestros intereses, y un estudio de nuestro empleo de las horas puede ser muy revelador para conocer aquellas cosas que más te atraen y sobre las que puedes enfocarte y aplicar tus fortalezas.

Con estos elementos primarios que acabamos de mencionar, deberías poder conformar una misión y visión para tu vida. Intenta resumir en una frase lo que ves como razón de tu existir, puede empezar con una estructura bastante familiar como: “Para mí, la vida es…” o “En mi vida quiero ser reconocido por…”, pero no son las únicas posibilidades.

El elemento final es tener conciencia del tiempo presente. No será en tus últimos minutos que definirás tu legado, debes empezar en este momento. Por ejemplo, si el legado que deseas dejar es tu  integridad, debes demostrarla en todos tus actos de aquí en más.

¿Te interesa dejar un legado? ¿Cuáles son tus fortalezas? ¿Cómo inviertes tu tiempo?

Etiquetado ,

Sobreviviendo en la jungla

Muchas veces escuchamos o pronunciamos la frase “La vida es una jungla” y mencionamos elementos como matar o morir, sea en el entorno laboral, sentimental, etc… Realmente pareciera un combate bastante primitivo dentro de nuestro furor de nuevos laptops, teléfonos móviles y pantallas de plasma.  Sin embargo, la realidad se nos presenta muchas veces así, con una competencia feroz cuando querés cumplir con nuestros objetivos.

Para sobrevivir en este esquema se pueden usar muchas soluciones parciales, armas, rejas, fuerza bruta, refugios secretos, todas las que puedan imaginar. Sin embargo, hay una combinación que es la justa y necesaria, aunque también es la más difícil de cumplir. Es la que reúne el conocimiento, la actitud, las habilidades y los hábitos. Sin duda, es fácil decirlo y muy difícil aplicarlo. Para muchas personas, este momento de la vida es durísimo y el próximo que atraviesen también lo será. Ahora, yo me pregunto, y, les pregunto, una jungla llena de animales salvajes, totalmente alejada de la tecnología y modernidad de hoy en día, ¿sería más sencilla para el hombre común? ¿Era una vida fácil la del hombre primitivo? Sin duda, los contextos varían. Pero aún en la jungla, quien quiere sobrevivir exitosamente debe saber mucho (de plantas, de animales, etc…), debe tener la actitud para ir a buscar el alimento pese a los riesgos, debe tener habilidad para moverse con destreza y también hábitos claros, no todas las horas son de caza, la temperatura a veces lleva a que por horas la actividad se vea limitada.

Las malas noticias son que la frontera entre el éxito y el fracaso en este tipo de misiones de jungla, está en aprender  y estar preparado por demás. Los términos normales, lo son precisamente porque hay sido claramente superados por aquellos brillantes que se destacan y son exitosos.

En los desafíos de tu vida, ¿estás preparándote para no morir o para salir adelante? ¿Conoces las verdaderas exigencias de tu desafío?

Etiquetado ,

La firma de la excelencia

Era 1644, cuando un niño nació, a los pocos años aprendió por sí mismo su propio oficio y así comenzó su carrera. Trabajaba sólo usando unas herramientras precarias, pero cada día se enfocaba en dar lo mejor de sí en su trabajo que consistía en fabricar violines.

Trabajaba de manera tal que cada instrumento tuviera un sello de excelencia, cuidando con cariño cada detalle. Tenía su propio standard de calidad y cuando cada violín quedaba terminado, le estampaba su firma.

Si bien pasaron ya más de 300 años, los “Stradivarius” siguen siendo los mejores violines. Estos instrumentos se continúan vendiendo por cientos de miles de dólares por su reconocida calidad.

Seguramente Antonio Stradivari no pensó jamás en crear una dinastía de violines. Simplemente se dedicaba a hacer lo mejor cada día y a ser fiel a su standard de excelencia. No se preocupaba de conformar a ninguna gerencia ni a fijarse en otros fabricantes, la excelencia era su foco, misión y obsesión.

Muchas veces es fácil considerar que se cumplen parámetros de calidad en el trabajo cuando el jefe está supervisando, pero el desafío está en el trabajo realizado cuando nadie nos ve. Las personas exitosas aprenden a enfocarse en su trabajo más allá de quien esté en el entorno. De no ser así, la performance varía según la supervisión o el cliente al que se esté sirviendo. La excelencia no es variable, es un hábito implicado en nuestra actitud frente a la vida y aquello a lo que nos dediquemos.

Las firmas, hoy en día muy representadas por las marcas y los logotipos, tienen valor asociado por su calidad, respaldo y excelencia en el trabajo. Podemos trabajar para una firma como la “Stradivarius” o crear algo de menor valor.

Está demostrado que un firme compromiso con la excelencia , como lo tenía Stradivari, tiene un efecto sorprendente en nuestra motivación. Cuando simplemente nos dejemos llevar por la inercia, por un cheque, o por la amenaza de un jefe, nuestra tendencia será a postergar, a hacer una pausa por una u otra razón, en muchas casos sin darnos cuenta.

¿Cuánto vale tu firma? ¿Qué puedes hacer hoy para darle más valor?

Etiquetado
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.