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Muchas veces escuchamos o pronunciamos la frase “La vida es una jungla” y mencionamos elementos como matar o morir, sea en el entorno laboral, sentimental, etc… Realmente pareciera un combate bastante primitivo dentro de nuestro furor de nuevos laptops, teléfonos móviles y pantallas de plasma.  Sin embargo, la realidad se nos presenta muchas veces así, con una competencia feroz cuando querés cumplir con nuestros objetivos.

Para sobrevivir en este esquema se pueden usar muchas soluciones parciales, armas, rejas, fuerza bruta, refugios secretos, todas las que puedan imaginar. Sin embargo, hay una combinación que es la justa y necesaria, aunque también es la más difícil de cumplir. Es la que reúne el conocimiento, la actitud, las habilidades y los hábitos. Sin duda, es fácil decirlo y muy difícil aplicarlo. Para muchas personas, este momento de la vida es durísimo y el próximo que atraviesen también lo será. Ahora, yo me pregunto, y, les pregunto, una jungla llena de animales salvajes, totalmente alejada de la tecnología y modernidad de hoy en día, ¿sería más sencilla para el hombre común? ¿Era una vida fácil la del hombre primitivo? Sin duda, los contextos varían. Pero aún en la jungla, quien quiere sobrevivir exitosamente debe saber mucho (de plantas, de animales, etc…), debe tener la actitud para ir a buscar el alimento pese a los riesgos, debe tener habilidad para moverse con destreza y también hábitos claros, no todas las horas son de caza, la temperatura a veces lleva a que por horas la actividad se vea limitada.

Las malas noticias son que la frontera entre el éxito y el fracaso en este tipo de misiones de jungla, está en aprender  y estar preparado por demás. Los términos normales, lo son precisamente porque hay sido claramente superados por aquellos brillantes que se destacan y son exitosos.

En los desafíos de tu vida, ¿estás preparándote para no morir o para salir adelante? ¿Conoces las verdaderas exigencias de tu desafío?