No existe persona en el mundo que pueda llamarse libre de tratar con personas que preferiría evitar en muchas o en toda circunstancia. De hecho, quejarse de que tal persona es difícil, tiene mal carácter o no entiende, no debería ser una excusa válida ya que todos tratamos con el mismo problema y es probable que en más de una ocasion, seamos nosotros las ”personas no deseadas”
Las llamadas personas dificiles actúan de esa forma porque así han aprendido a comportarse desde niños, una revisión biográfica no demasiado exhaustiva puede explicarnos esto. Seguramente en su hogar o dondequiera que fuere, han sido recompensados por su conducta, han obtenido lo que deseaban, han aprendido que les daba resultado, han seguido de adultos actuando del mismo modo. El proceso es simple, vamos adaptando nuestra conducta hacia resultados positivos que nos conforten y nos den situación de poder.
En la vida adulta el proceso de repite, cuando confrontamos con estas personas, reforzamos su conducta cuando les permitimos cumplir su objetivo. Quieren obtener lo que desean y en el momento en que lo desean. En estos casos callar es otorgar, en muchas oportunidades evitamos discutir con estas personas y les damos la razón como una rápida manera de evitarlos. De esta forma la persona cumple su objetivo, es decir, obtiene lo que quiere y no cambia un ápice su forma de ser.
Lo cierto es que normalmente las personas nos tratan como permitimos que nos traten y si bien no los podemos cambiar, la situación sí está en nuestro control.
¿Cómo enfrentas a las personas difíciles?