Si ponemos abejas en un vaso y orientamos su fondo hacia la luz, las abejas nunca saldrán del recipiente. Están genéticamente programadas a orientarse hacia la luz y repetir la acción. Sin embargo, las moscas no poseen esta característica, intentarán una opción u otra y al cabo de unos minutos encontrarán la salida.
Las personas actuamos, en muchas ocasiones, de manera similar a la de las abejas, nos orientamos sistemáticamente hacia lo que vemos con claridad y no exploramos otras opciones. En este caso no es que exista una programación genética sino otros factores que nos llevan a actuar de esta forma, puede ser miedo al fracaso, presiones, ansiedad, evitar situaciones dolorosas, etc… Lo cierto es que de esta manera lo que logramos es quedar bloqueados en las circunstancias aunque esto de por sí nos haga bastante infelices, de hecho, nos adaptamos, al cabo de un tiempo nos resulta familiar.
A no ser en casos excepcionales, el ensayo y error, es el único camino que conlleva a un verdadero avance si de aplican en cada intento los ajustes correspondientes, ningún humano es tan sabio como para reconocer los caminos exitosos de un vistazo, sin embargo por intentos es que se llega y es mejor intentar y fallar que ni siquiera arriesgarnos al error.
¡Inténtalo, cámbialo, hazlo!