Procrastinar, del latín “procrastinare”, no significa otra cosa que diferir o aplazar. Aunque parezca extraño, los más perfeccionistas son los principales candidatos a procrastinar. En busca de su incondicional perfección se extenderán desmedidamente en alguna tarea y postergarán todas las demás. Es probable que les escuchemos decir que surgió algo inesperado que alteró su cronograma y por tanto no cumplieron a tiempo. Raramente reconocen una responsabilidad personal en el atraso ya que acusan a causas externas.
Si bien hay quienes piensan que los procrastinadores son perezosos y especialistas en perder el tiempo, esto no suele ser frecuente. Son personas que tiene escasos momentos de calma y suelen terminar su jornada agotadas. Argumentan, por lo general, que su agenda está colmada y son muchas sus responsabilidades, sin embargo, ellos suelen ser los autores de dicha sobrecarga.
La única manera de evitar estos embotellamientos en la vida personal y no postergar, es asumir que todo no puede hacerse de una vez, que las cosas pueden llevar màs tiempo del que estaba previsto y que no alcanzaremos la perfección.
¿Tiendes a procrastinar? ¿será que eres perfeccionista?