Posted in diciembre 2009

La era de las emociones – Parte VI: Perseverancia

Este es quizá uno de los puntos más difíciles que me toca explicar en esta serie. Cuando uno lee historias de éxito, siempre se destaca la persistencia o perseverancia del creador del proyecto. Normalmente vemos que atravesó serias dificultades y suele suceder incluso que cuando estaba a punto de sucumbir, una ola salvadora lo rescató (hablando en sentido figurado desde luego).

Pese a esta introducción poco favorecedora, hay un hecho innegable. Aquellas empresas, proyectos, ideas  que se puede considerar que triunfaron, que cumplieron sus objetivos, sobreperseveraron ante las demás. Naufragar es la forma más común de derrota. Normalmente, cuando vemos personas o empresas intentando una u otra vez a lo largo del tiempo, aunque no sepamos demasiado de la realidad de éstas, tendemos a pensar que han sido acertadas, que algo deben tener y es por ello que persisten ahí. Como que los años por sí solos nos dan idea de cierta garantía.

Ahora bien, la perseverancia es algo muy difícil en muchos casos ya que vemos como la mayoría no persevera. Puede ser falta de resultados, falta de perspectiva, cansancio, desinterés, muchas son las opciones. Por otra parte, ¿hasta cuando se trata de perseveración en los objetivos o de perseveración en el error?

En esta era los mercados ya no esperan por empresas distantes, por tanto, estas deben estar en una relación permanente y en comunicación dinámica con la clientela. Allí está el termómetro del buen o del mal camino. Si no existe feedback es necesario buscar otra manera de llegar.

Perseverar en los 80 y 90 podía significar tener un resto económico suficiente para soportar campañas publicitarias, ofrecer buenas ofertas y no ceder posición. Perseverar en 2010 es insistir y alimentar una relación. Crecer en ellas tanto en calidad como en cantidad, entrar en el taller periódicamente para hacer los ajustes necesarios,  construir y remodelar en el diálogo.

Esta es la última actualización de 2009 y por tanto les deseo a mis lectores mucha paz y éxito para comenzar un nuevo año con energía y buenas ideas. Gracias por siempre volver mi blog y hacer crecer el promedio de visitas.

Les deseo lo mejor y que en 2010 sigamos caminando juntos.

Etiquetado ,

La era de las emociones – Parte V: Personal

Los proyectos que aspiren a prosperar en esta era deben ser personales.

Cuando hablamos de un proyecto personal, nos estamos refiriendo a una idea surgida a partir de una visión de una persona o de un colectivo realmente unido. En la mayor parte de los casos vemos que hay una persona que se ha rodeado de un gran equipo. 

Todos vivimos en un mundo cargado de información y desde hace unos cuantos años. Es inevitable recibir influencias ya que nadie puede permanecer toda su vida impermeable, y si así fuera, estaría muy lejos de su mercado y a un paso del fracaso. Sin embargo, tiene que existir algo nuevo, una visión de un mundo mejorado (en mayor o en menor medida) a través del proyecto. Esta idea puede surgir de un momento a otro, en un instante de reflexión o contemplando algún fenómeno de la realidad que nos llame la atención.

Ahora bien, ¿por qué decimos que este proyecto DEBE ser personal? En primer lugar, porque si no es personal está tomado de una realidad existente y no introduce ninguna mejora. No vamos a servir de manera diferente con nuestra idea. No estamos diciendo que no pueda tomarse un elemento existente y mejorarlo, pero no puede ser una mejora para marcar una mínima diferencia y considerarse original. Los proyectos nacen de una matriz que los alimenta, los modifica, los mejora. Si nosotros tomamos un proyecto ajeno sin esa matriz, no tendremos la sustancia original para modificarlo y mejorarlo.

En segundo lugar, si buscamos hoy por hoy un determinado producto, seguramente encontraremos varios similares y competitivos. Es probable que encontremos un producto de marca, original, diferente, y unas cuantas imitaciones de menor precio. Es decir, no competimos en idea ni en precio. Podemos tomar buenas decisiones, invertir mucho dinero y ser exitosos de todas formas, eso sucede hoy en día en muchos casos, pero es muy pero muy costoso y de seguro, no hará historia ni se identificará con nosotros.

Detrás de cada proyecto existe un compromiso que es personal. Debemos plantearnos ¿De qué manera voy a impactar al mundo con mi idea? ¿En qué lo voy a mejorar? ¿De qué manera voy a mostrar el sello de mi visión? Decimos “mundo” en un sentido general, puede ser una cierta cantidad de personas.

“Tienes que ser el cambio que deseas ver en el mundo” – Gandhi

Etiquetado ,

La era de las emociones – Parte IV : Presencia

En tiempos de alta competencia y diversidad la presencia de la marca o el proyecto debe ser maximizada.

Son muchas las razones por las que se aplica este concepto. En primer lugar, nuestros anuncios, ideas, planes, productos, podrán pasar desapercibidos entre la cantidad de elementos competitivos. Sólo con una presencia permanente podemos asegurarnos que en algún momento captaremos la atención del cliente.

En diversas situaciones, como las de recorte presupuestal en las campañas, por ejemplo, muchas empresas tienden a suprimir la presencia en algunos ámbitos donde puede tratarse de tierra poco fértil para cierta idea o producto. Si bien en muchas de estas situaciones no queda otra salida, se trata de una maniobra riesgosa porque implica resignar terreno.

Una aclaración al respecto, no me refiero a lugares donde estratégicamente la marca no tendría que estar o no es su plan tener presencia, sino dentro de su propio segmento. No existe investigación tan certera que pueda revelarnos la exactitud del panorama y no sabemos claramente donde es que podemos encontrar un nicho.

Es fácil apreciar que las grandes empresas internacionales siempre marcan presencia donde tienen que estar, al menos colocan su logotipo. De todas formas, éstas ya tienen una posición ganada que les permite ser más selectivas y apuntar más estratégicamente sus baterías. Sin embargo, toda nueva idea tendrá que pelear por su lugar y no puede resignar presencia.

Etiquetado ,

La era de las emociones – Parte III: Potencial

Todo proyecto personal o empresa debe tener potencial, tiene que poseer la capacidad de ir incluso más allá de lo que puede esperarse en el presente. En estos tiempos la competencia es grande y en el momento que dejemos de crecer perderemos pisada con nuestro rival. En algunos casos seguimos observando empresas muy conservadoras en funcionamiento, pero debemos analizar los antecedentes y seguramente veremos que esto se debe a que en cierto momento ganaron un terreno que aún no alcanzan a perder.

En muchas ocasiones vemos megaproyectos comerciales que se presentan poderosos, pero que de un momento a otro parecen cortos de combustible y desaparecen sin más. Lo que sucede por lo general en estos casos es un problema de corta visión. El proyecto fue muy bien pensado a corto y mediano plazo pero no para ir más allá de sí mismo.

En cuanto a las grandes organizaciones sucede algo similar, pero además de las ideas, con el propio personal. Las empresas deben orientarse a personas con ansias de superación incluso más allá de lo que imaginaban. Todos evolucionamos, a veces para bien y otras para mal. Nuestra evolución muchas veces nos lleva a un punto del cual no hay retorno, fuimos transformados. Es en estos casos donde el rol del líder se vuelve fundamental, ya que cuando su función se ejerce con excelencia lleva a las personas a un nivel de ejecución que no soñaban tener.

Para aquellos que gustan del deporte, se me ocurre un ejemplo muy claro de este tipo de liderazgo y es Phil Jackson, entrenador jefe de Los Angeles Lakers en la actualidad y a su vez multicampeón con los Chicago Bulls en la era de Michael Jordan. Jackson se caracterizó siempre por llevar sus equipos a un nivel de concentración y rendimiento que sus jugadores jamás habían alcanzado con otros entrenadores.  Es cierto que en muchos casos contó con superestrellas (Kobe Bryant, Shaquille O’ Neal y el propio Jordan), pero lo cierto es que más allá de algunas pocas elecciones, supo ver el potencial que había detrás de sus nombres. Es un experto en identificar donde hay madera que cortar.

Uno de mis grandes mentores, John C. Maxwell decía que los líderes ven la vida como podría ser y no como lo plantean las circunstancias. A quienes se sientan interesados por estos temas les recomiendo leer algo de John C. Maxwell. Sus palabras no tiene desperdicio y aprenderán mucho de liderazgo, lo aseguro.

Etiquetado , ,

La era de las emociones – Parte II: Pasión

Los proyectos que pretendan ser exitosos en esta era deben ser dispensadores de entusiasmo.

En este momento y en los años que se vienen, un proyecto presentado fríamente tiene escasas probabilidades de prosperar por más que esté bien ideado y ajustado. Es necesario que tenga poder para movilizar a las personas, dentro y fuera de la organización. El entusiasmo interno es un combustible que impulsa el proyecto incluso más allá de sus propios límites. Cuando se contagia a otras personas (clientes, usuarios,etc…) se vuelve viral, el entusiasmo es altamente contagioso.
Un cliente que se apasiona con un producto, marca, proyecto, etc… no dudará en comentarlo con sus socios u amigos y en transmitir ese entusiasmo. De esta forma la viralidad podrá imponerse sobre la inmensa cantidad de opciones disponibles y lo más importante es que el interés es genuino, no impulsado por una intensa y onerosa campaña publicitaria.

Si tu proyecto no te despierta pasión y no está diseñado para entusiasmar a los demás, tiene gran riesgo de naufragar por el camino.

La era de las emociones Parte I: Propósito

Una de las demandas para las empresas y proyectos de hoy en día es el propósito.

En un mundo sobrecargado de propuestas de todo tipo, a muchas personas les sobrecoge una incertidumbre de qué elegir, a la hora de comprar, a la hora de trabajar o simplemente establecer una preferencia. Ante las tantas opciones, no es sencillo determinar cual realmente vale la pena para formar parte. Se podría decir que existe algo así como un instinto de pertenencia a algo mayor que el individuo mismo. En otros tiempos era más sencillo elegir alguna institución, o la compra de un periódico determinado o empresa para trabajar, no resulta lo mismo en el esquema de hoy en día.

Los proyectos que busquen ser exitosos en esta era deben hacer sentir a las personas que son parte de la organización. Howard Schultz, director de Starbucks dice que es necesario brindarle a los miembros de la organización (empleados y clientes) una razón que los haga orgullosos de pertenecer a la misma, que crean, luchen y se sacrifican por ella.

Este elemento afecta todos los aspectos de la organización, desde el diseño de logotipos, características generales y diferenciales del resto. En definitiva, es la conducta opuesta a la “commoditización” del proyecto. Nunca se puede ser uno más.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.