Una de las demandas para las empresas y proyectos de hoy en día es el propósito.

En un mundo sobrecargado de propuestas de todo tipo, a muchas personas les sobrecoge una incertidumbre de qué elegir, a la hora de comprar, a la hora de trabajar o simplemente establecer una preferencia. Ante las tantas opciones, no es sencillo determinar cual realmente vale la pena para formar parte. Se podría decir que existe algo así como un instinto de pertenencia a algo mayor que el individuo mismo. En otros tiempos era más sencillo elegir alguna institución, o la compra de un periódico determinado o empresa para trabajar, no resulta lo mismo en el esquema de hoy en día.

Los proyectos que busquen ser exitosos en esta era deben hacer sentir a las personas que son parte de la organización. Howard Schultz, director de Starbucks dice que es necesario brindarle a los miembros de la organización (empleados y clientes) una razón que los haga orgullosos de pertenecer a la misma, que crean, luchen y se sacrifican por ella.

Este elemento afecta todos los aspectos de la organización, desde el diseño de logotipos, características generales y diferenciales del resto. En definitiva, es la conducta opuesta a la “commoditización” del proyecto. Nunca se puede ser uno más.