Posted in enero 2010

Nuevo año, nuevas ideas

Creí que era una buena etapa del año para hablar de lo importante que es estimular la creatividad y las nuevas ideas. Esto tiene un poder realmente liberador y verdaderamente nos impulsa, nos renueva y nos hace brillar.

Una herramienta clásica para generar ideas ha sido y es la “Tormenta de ideas” o más conocido por su término en inglés “Brainstorming”. Sin embargo, la técnica se ha hecho popular y se ha perdido en cierta forma su modalidad más efectiva.

Hoy por hoy mucha gente llama “Tormenta de ideas” a tirar ideas y discutirlas una a una, someterlas a la opinión del grupo y descartar de entrada las ideas más alocadas, originales o menos ajustadas a la lógica. Sin embargo, en ese proceso se pierde lo más rico de esta técnica.

Según Patricia Ryan Madson, autora de “Improv wisdom” hay dos elementos básicos antes de realizar una tormenta de ideas: a) No existen las malas ideas y b) construir sobre las ideas de los demás. Por otra parte, deben diferenciarse las etapa de generación y de juicio sobre las ideas. No se emiten juicios durante la generación.

El Instituto de Diseño Stanford plantea los siguientes lineamientos para una tormenta de ideas realmente eficaz:

1) Dejar de lado el juicio (durante la generación de ideas)

2) Aceptar TODAS las ideas

3) Fomentar ideas originales, alocadas y fuera de lo normal

4) Hablar de a uno a la vez

5) Edificar sobre las ideas de los demás

6) Ser gráfico (utilizar imágenes o dibujos además de palabras)

7) Utilizar títulos para englobar ideas dentro de un mismo tema

8) Apostar al volumen, cuanto más ideas mejor

Este proceso se puede realizar en equipo y de hecho es más eficiente, pero también puede adaptarse a la utilización por una sola persona. Aún en su uso individual resulta una técnica muy buena para esos días en los que no se sabe que hacer y nos autoengañamos diciendo “Hoy no tengo nada para hacer” y perdemos el tiempo con cosas que no solo no nos enriquecen sino que nos estancan o incluso nos empobrecen.

Quienes quieran leer más sobre el Brainstorming pueden leer el siguiente artículo:

http://www.psychologytoday.com/blog/creativityrulz/200908/brainstorming-what-do-do-and-what-not-do

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Promesas de Año Nuevo

Es algo tradicional aprovechar la conclusión de un año para “perdonarse” en cierta forma las cosas que no se hicieron y realizar promesas para el año siguiente. En muchos casos no son más que simples promesas de Año Nuevo que no van más allá, carecen de un plan y de disciplina para su sustento.

El mayor error en las promesas de Año Nuevo es que son muy amplias y abarcativas. Una persona ve algo a mejorar en su vida y realiza una amplia promesa poco específica. Por ejemplo, “en este año que empieza voy a hacer ejercicio”, “en este año voy a volver a estudiar”, “este año formalizo”, etc… Nunca queda claro cual es el ejercicio, ni cual va a ser el estudio y su forma y en qué cambios consiste la formalización ni como se lleva a cabo.

Hay dos pasos esenciales para que estas promesas no naufraguen. En primer lugar, hay que seleccionar dos o a lo sumo tres áreas de la vida personal sobre las que se ha de actuar. Hay muchísimas, puede ser física, personal, emocional, familiar, salud, inversiones, trabajo, amistades, pareja, formación académica y muchas más. Simplemente elegir dos o tres. Entiendo que es duro renunciar a áreas que son muy importantes pero es la manera de focalizar y no desviar la atención, esta selección permite una obra seria y consistente.

En segundo lugar, las promesas suelen hacerse “para este año”. De modo que el 31 de diciembre, en este caso de 2010, vence el plazo para cumplirlas, sin embargo es altamente probable que para abril o mayo ya hayan quedado en el olvido. Por tanto, esas áreas seleccionadas requieren de un plan consistente, es decir. Para enero, tales metas que para cumplirlas me requieren tales acciones, febrero lo mismo, siempre con detalle de las acciones a tomar. A fin de cada mes evaluar resultados y hacer los ajustes convenientes, quizá la meta era muy alta, quizá me dejé estar. Plantearse preguntas ¿Pude hacer más? ¿donde me equivoqué? ¿fue una meta muy baja?

Lo que sea que te hayas planteado para este 2010, seleccionalo bien y planifica con consistencia y recompénsate cuando cumplas una meta, pero no te descanses, a buscar la siguiente.

¡Mucho éxito!

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Conclusiones sobre la serie “La era de las emociones”

Mi idea sobre esta serie surgió al ver la inmensidad de ideas que aparecían día a día en Internet, principalmente. En el comienzo, como a muchos de ustedes les habrá pasado, me quedé fascinado con tantos blogs, podcasts, sitios web interesantes, software, etc… Luego caí en la cuenta que no podía seguirlos todos, un poco por falta de tiempo y otro poco por saturación.

Así que empecé a discriminar, ¿cuáles edifican a mi propósito en la vida? ¿qué elementos me resultan atractivos? Allí vi como jugaban la pasión y el potencial para crecer. En fin, otras cualidades las fui agregando porque me parecían necesarios para competir en estos tiempos. Algunos pertenecían a grandes organizaciones, otros era pequeños proyectos personales, pero si algo permite esta etapa es que personas con ideas, aunque sea con pocas posibilidades puedan brillar.

Otro elemento que me motivó fueron los cuestionamientos. Ver información de todo tipo y color por todos lados, a fin de cuentas, ¿qué tanto nos sirve? ¿Cuáles son los elementos que nos llevan a involucrarnos con unos y seguirlos y porqué abandonamos otros?

Una interrogante que tuve en el desarrollo de la serie fue sentir que todo esto era obvio, sin embargo, no resulta así en la práctica ya que seguimos viendo proyectos que tienen el mero fin de satisfacer el ego y carecen de elementos más allá de eso, son fríos, no tienen futuro, no aparecen donde deberían, no poseen identidad, desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, no poseen verdadera riqueza humana, son tibios en su actuar y se dedican a la crítica sin acción proactiva.

¿Por qué será que cuesta tanto la excelencia? Esta serie tenía la idea de ser anticipo de un porvenir mucho más duro para los que quieran obtener resultados con poco.

Gracias por haberme acompañado y haber disparado en algunos días puntuales el número de visitas.

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La era de las emociones – Parte IX: Acción positiva

Quienes hayan tenido la oportunidad de viajar a Estados Unidos en los 90 habrán podido ver campañas publicitarias realmente agresivas entre compañías rivales. Ese era un fenómeno que se daba entre magnates de cada rubro (Pepsi vs. Coca-Cola) o en el debate calidad-precio (Macy’s vs Conway en New York por ejemplo). Eran campañas llamativas y que apelaban a la naturaleza agresiva que hay en la humanidad. Sin embargo, no sólo los nuevos proyectos no son tan poderosos como esas firmas sino que hoy ya no sea apunta a sobresalir entre dos sino decenas o cientos.

Creo en lo personal que en estos días sólo sirve la acción positiva y con esto me refiero al valor agregado, la excelencia, la innovación. Vemos que muchos proyectos caen en el error de campañas negativas (ataque, defensa) por un temor a perder terreno frente a quien le pisa los talones.

En estos tiempos, lo que menos necesitamos es confrontación y la principal razón es que ya la tenemos de sobra. Mientras perdamos el tiempo discutiendo, sólo perderemos la oportunidad de seguir mejorando y avanzando. Un elemento esencial para el crecimiento de un proyecto es que quienes están detrás siempre tengan ansiedad por mejorar, avanzar, ganar y no miedo a perder terreno. El terreno ya está potencialmente perdido porque el mundo hoy por hoy evoluciona muy rápido, o nosotros nos movemos de nuestra posición o la posición nos abandonará a nosotros tarde o temprano.

Cada día nos da la posibilidad de servir mejor, el tiempo es capital para crecer, no hagamos una mala inversión.

Este fue el último capítulo de mi serie “La era de las emociones”. Mañana realizaré una conclusión general a modo de cierre

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La era de las emociones – Parte VIII: Agresividad

Debo reconocer que me resultó difícil titular esta parte de la serie. Por las dudas cabe aclarar que nada tiene que ver esta idea con cualquier agresión ni la más mínima incitación a la violencia.

Al hablar de agresividad me refiero a una postura definida y para nada tibia, ciertamente alejada de la moderación. Entiendo que este tema puede ser muy polémico, sin embargo, en esta era es virtualmente imposible tener un enfoque general, que busque agradar a todos, se perderá en el inmenso mar de propuestas. Treinta años atrás (o más) el objetivo podría haber sido el contrario, buscar la moderación y la aprobación mayoritaria. Sin embargo los contextos han cambiado, principalmente se percibe una tendencia progresiva y en aumento a romper con las cosas establecidas a lo largo del tiempo.

Tenemos un ejemplo claro en las campañas publicitarias, han pasado de la simple mención o el discurso muy abarcativo a una disposición al quiebre del vocabulario y los estilos tradicionales. Lo mismo sucede con los comunicadores de los medios masivos, con los nuevos diseños de la moda y se podrían buscar muchos ejemplos más.

Las ideas que busquen dejar huella en estos tiempos deben primero que nada romper con las estructuras, su propio mensaje tiene que ser noticia. En todos los ámbitos existen de las más diversas propuestas, todas con sus matices, por eso, el mensaje debe ser potente y fuertemente dirigido. Sobre todo si nos dirigimos a un público más joven es importante demostrar que no hay miedo en enfrentar a lo establecido. En segundo lugar, es importante la búsqueda de la audacia, no todos los intentos darán buenos resultados, pero expandir los límites y explorar en lo desconocido puede, en su momento, pagar excelentes dividendos.

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La era de las emociones – parte VII: Personas

La tecnología introduce cambios pero no sustituye de ninguna manera al elemento humano. Las computadoras no compran, no toman decisiones, no razonan.

Un error frecuente en esta era es creer que todo se puede hacer mediante computadoras o mediante internet. La distancia no es un elemento demandado en este momento. La tecnología permite hacer grandes cosas y hasta maximizar talento humano, ahorrar tiempo e ir más allá de las energías físicas naturales, pero no crea proyectos, ni ideas, ni los lleva a su realización.

Las nuevas posibilidades de comunicación, maximizadas gracias a Internet, no aumentan la calidad de las relaciones de por sí. Permiten presentar productos las 24 horas del día, con demostraciones interesantes y a todo el mundo en simultáneo. Sin embargo, no proveen un verdadero servicio, no llenan necesidades de fondo.

Cuando generamos un proyecto, idea, producto o lo que sea debemos contar con personas. Cada una (cada cliente, cada trabajador) viene de un origen diferente y llega hasta la realidad que le presentamos. Si no llegamos a las personas, si no establecemos una adecuada relación, no contaremos con buenos colaboradores ni con clientes – amigos.

Si se trata de organizaciones, el liderazgo se vuelve un elemento fundamental. El buen líder “hace” a las personas, le hace relucir en todo su potencial, hasta un punto que ni ellos mismos conocían. No consiste en una simple fuente de autoridad con poder para ascender o despedir, es un servidor ejemplar que se dará a la causa y el bien de la organización y quienes forman parte de ella.

En el momento de reflexionar sobre este punto, pensé que quizá estaba siendo obvio. Sin embargo, cuando comparamos esas empresas que viven en conflicto y con aquellas que muestran una organización cohesiva sentí que debía resaltar este elemento.

En todo proyecto, por más personal que sea, debemos plantearnos las siguientes preguntas: ¿Con quien voy a trabajar? ¿qué equipo voy a conformar (para trabajar, para promover)? ¿con qué contexto social voy a trabajar? Y sin duda, la pregunta clave: ¿A QUIÉN VOY A SERVIR CON MI PROYECTO?

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