Es algo tradicional aprovechar la conclusión de un año para “perdonarse” en cierta forma las cosas que no se hicieron y realizar promesas para el año siguiente. En muchos casos no son más que simples promesas de Año Nuevo que no van más allá, carecen de un plan y de disciplina para su sustento.
El mayor error en las promesas de Año Nuevo es que son muy amplias y abarcativas. Una persona ve algo a mejorar en su vida y realiza una amplia promesa poco específica. Por ejemplo, “en este año que empieza voy a hacer ejercicio”, “en este año voy a volver a estudiar”, “este año formalizo”, etc… Nunca queda claro cual es el ejercicio, ni cual va a ser el estudio y su forma y en qué cambios consiste la formalización ni como se lleva a cabo.
Hay dos pasos esenciales para que estas promesas no naufraguen. En primer lugar, hay que seleccionar dos o a lo sumo tres áreas de la vida personal sobre las que se ha de actuar. Hay muchísimas, puede ser física, personal, emocional, familiar, salud, inversiones, trabajo, amistades, pareja, formación académica y muchas más. Simplemente elegir dos o tres. Entiendo que es duro renunciar a áreas que son muy importantes pero es la manera de focalizar y no desviar la atención, esta selección permite una obra seria y consistente.
En segundo lugar, las promesas suelen hacerse “para este año”. De modo que el 31 de diciembre, en este caso de 2010, vence el plazo para cumplirlas, sin embargo es altamente probable que para abril o mayo ya hayan quedado en el olvido. Por tanto, esas áreas seleccionadas requieren de un plan consistente, es decir. Para enero, tales metas que para cumplirlas me requieren tales acciones, febrero lo mismo, siempre con detalle de las acciones a tomar. A fin de cada mes evaluar resultados y hacer los ajustes convenientes, quizá la meta era muy alta, quizá me dejé estar. Plantearse preguntas ¿Pude hacer más? ¿donde me equivoqué? ¿fue una meta muy baja?
Lo que sea que te hayas planteado para este 2010, seleccionalo bien y planifica con consistencia y recompénsate cuando cumplas una meta, pero no te descanses, a buscar la siguiente.
¡Mucho éxito!