Posted in febrero 2010

No subestimes el factor suerte

He de destacar que contrariamente a lo que siempre digo y propongo en esta página y en mi discurso cotidiano, no todo pasa por la disciplina y el perfeccionamiento. Hay investigaciones que demuestran que se sobrevalora la excelencia como condición para el éxito de un proyecto o una empresa.

Deloitte condujo un estudio entre 287 empresas consideradas exitosas y halló que sólo una en cuatro era realmente destacable, el resto era dificil de diferenciar de empresas mediocres en una racha de fortuna.

¿Qué podemos concluir de esto? Es muy importante hacer las cosas bien, la excelencia nos da un salto de calidad. Sin embargo, eso no garantiza el éxito ni las acciones no tan perfectas de los demás aseguran un fracaso. Todos podemos operar muy bien, por ejemplo siguiendo muchos pasos de los que hay en los artículos de esta página, pero más allá de eso, nuestro entendimiento tiene limitaciones, nos hacemos camino en base a nuestra idea e intentamos desarrollarla lo mejor posible. Quizá nuestra idea no sea la más adecuada cuando vamos a lanzar una idea al mercado y en ese caso, nada nos garantiza el éxito.

De todas formas, no somos nosotros los únicos limitados, todos lo somos, sin embargo, el número de intentos o el ir más allá de lo que estamos acostumbrados, nos puede llevar a descubrir cosas que no habíamos pensado. Es bueno salirnos de lo habitual y evaluar, en muchos casos no se pierde demasiado y podemos cerrar una puerta que no nos conduce a nada productivo. Sin embargo, los aciertos pagan excelentes dividendos.

En conclusión, una especie de ensayo y error con cierta orientación, es un método sumamente efectivo para expandirse, crecer e implantar ideas que puedan ser exitosas. No culpemos únicamente al procedimiento.

Pueden ver el estudio mencionado en www.deloitte.com/persistence


“El éxito es con frecuencia, un tropiezo en el camino correcto”Al Bernstein

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Valer para ganar (Recordatorio a MLK)

 

“Si un hombre es llamado para ser barrendero en las calles, debe barrer tan bien como Michelangelo pintaba, o Beethoven componía música o Shakespeare escribía poesía. Debe hacerlo de tal manera que todos los seres del cielo y la tierra harán una pausa y dirán, aquí ha vivido un gran barrendero que hizo su trabajo bien.” – Martin Luther King, Jr (1929-1963)


Es curioso ver que en esta sociedad tan consumista y con tanta preocupación por el dinero existan cada vez más pobres. Mucha gente participa de negocios dudosos, se afilia a una u otra creencia, busca acceder a un puesto aunque sea mediante atajos, todo para aumentar la cifra a fin de mes.

Es apreciable la preocupación de estas personas, seguramente todos en nuestro entorno vemos personas con gran énfasis en ganar más dinero. Sin embargo, ¿cuántas de estas personas se preocupan del mismo modo por su desarrollo personal, por aprender algo nuevo, por mejorar sus habilidades sociales, por hacer ejercicio físico, por abandonar malos hábitos?

De modo que vemos más preocupación por el dinero y a la vez más pobreza. ¿No será que enfocamos mal nuestra preocupación? Pretendemos ganar más ofreciendo lo mismo que antes en un mundo que evoluciona ¿No suena irracional? Si observamos con cuidado, por lo general,  la gente recibe dinero por su desarrollo personal, por su valor integral como personas. La gente que tiene éxito, que gana mucho dinero, sabe aplicarse a su función con excelencia y sabe manejar muy bien las relaciones sociales, es una persona solicitada y valiosa y por eso una empresa puede estar dispuesta a pagar por ella. Lo mismo sucede con un empresario que sabe tratar a su personal como su principal cliente y que se preocupa por el desarrollo profesional, laboral y personal de sus empleados. Mucha gente quiere trabajar en esas empresas y lo hacen con gusto.

Mencioné una palabra que no quiero que pase desapercibida. Resalto la importancia del desarollo INTEGRAL, allí se incluyen nuestros conocimientos profesionales o directamente aplicables a nuestra función, pero también nuestras capacidades humanas. Saber mucho sobre cierta área es fundamental, pero si no se toman buenas decisiones a nivel personal, si esa luz interna  de intelectualidad no logra reflejarse en los demás, sirve de muy poco o de nada.

Cada vez que te sientas enfrascado en ganar más dinero y estés dispuesto a sacrificar tiempo libre, descanso, tiempo con familia y amigos y oportunidades de desarrollo personal, pregúntate cuánto estás valiendo como persona. ¿Estas en condiciones de obtener un puesto atractivo? ¿Qué has hecho en los últimos meses por tu desarrollo personal? ¿Qué haces cada día?

De todas formas, es evidente que este proceso no es lineal, no se aprecia de un momento a otro y no es fácil aplicarlo. Tampoco todos los entornos son iguales. Los empleadores y clientes muchas veces optan por la mediocridad porque el entorno no exige excelencia y ésta les cuesta mucho dinero. Lo seguro es que sin desarrollo personal, la decadencia será inevitable.

“Toda labor que eleva la humanidad es digna e importante y debe ser considerada con meticulosa excelencia” Martin Luther King, Jr

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