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Desde los comienzos de mi vida estudiantil tuve el dilema de la utilización de música para estudiar y realizar mis trabajos. Desde niño fui un fan de la radio, tanto AM como FM y hoy de las nuevas radios digitales. Era de los que lamentaba no tener pelo largo para ocultar mis auriculares. Cuando empecé a trabajar en conjunto con otras personas, también se discutía si escuchar música o no durante la jornada y cuando trabajé como docente, mis alumnos procuraban a escondidas, tal como yo lo hacía, escuchar su música favorita.
A la hora de escribir, casi nunca lo hago en silencio, me gusta escuchar la radio, es una elección personal. Sin embargo, ¿es algo favorable si uno intenta ser productivo?
Las investigaciones a las que tuve acceso no son muchas pero hay algunos elementos claros. La música de fondo suele mejorar el humor de los trabajadores (Newman & Hunt,1966), mejora la productividad en las tareas repetitivas (Fox & Embrey,1972), la productividad mejora si la música es de tono más alto (Blood & Ferriss, 1993)y que la mejora en la productividad era efecto de la mejora en el ánimo del personal mientras escucha la música ( Lesliuk, 2005).
Más allá de estas investigaciones, hay elementos que son subjetivos. Lo primero es que el sonido debe ser agradable para quien lo escucha y eso es estrictamente individual. Luego, la música con palabras que entendemos claramente genera interferencias directas con otros usos del lenguaje que estemos llevando a cabo en ese momento. En tercer lugar, algo que es claro es que la música tiene efectos en nosotros y que cada quien tiene maneras de trabajar particulares. Por ejemplo, hay quienes se sienten mejor trabajando llenos de energía y otros se sienten más cómodos con la calma y el ambiente relajado. Si eres de esas personas que prefieren trabajar con cierto rítmo, la música de ritmo más rápido puede ser conveniente, si prefieres la calma, elige algo de música que te provoque precisamente eso.
Por último, el descanso es necesario. Nuestra mente se acostumbra al entorno, de ese modo podemos oír sin escuchar o ver sin mirar. Esto genera cambios en el enfoque de la atención. Por esta razón recomiendo tomar descansos de la música que sea, y en lo posible optar por el silencio en pausas de unos 5 minutos por hora.
Si te gusta trabajar con música, puede llenarte de alegría y ganas, puedo dar testimonio de eso, pero quizá estos consejos te sirvan de ayuda. Un poco de autoinvestigación no te hará daño.