Cuando nos toca pelear desde abajo

Sin duda todos hemos pasado por situaciones en las que queríamos expresar nuestra opinión o influir en determinado aspecto pero, ya sea por edad, género u otro elemento de poder que carecimos en dicho momento, fuimos fácilmente opacados.

La fama, el dinero, el mencionado género o el status tienden a inclinar la balanza en las tomas de decisiones. Todos hemos pasado por eso, no se nos ha tomado en serio y seguramente, más de uno de los que lee se habrá irritado mucho por este asunto. Es incluso probable que para imponerse hayan adoptado alguna postura más radical o totalitaria como se podría decir. Estos intentos muchas veces nos dejan en ridículo y el éxito que proveen tiene sentencia de fracaso desde el vamos. Todo lo que existe es porque algo lo refuerza, o sea, existe por algo y no lo podemos remover por simplemente pensar distinto.

Sin embargo, nuestros intentos de dar batalla muchas veces provienen de mejores intenciones de las de aquellos que terminan definiendo la historia. Sin dejar de ser humildes es probable que muchas veces, realmente tengamos razón y nuestras ideas queden tapadas porque por alguna razón externa a ellas e inherente a nuestra persona no somos considerados.

He aquí algunas sugerencias para que nuestras ideas lleguen a los oídos que deseamos:

1) Conocer la realidad y saber presentarla de manera contundente. Es necesario salirnos de lo que nosotros sentimos respecto a las situaciones y centrarnos en los hechos mismos. También debemos presentar la historia de manera coherente y ajustada a nuestras intenciones, esto no quiere decir mentir, pero seríamos tontos si pensáramos por un minuto que dicha historia no tiene un destinatario concreto o al menos ideal.

2) Dar la noción de urgencia y la necesidad de tomar acciones inmediatas. Los manejos de poder muchas veces requieren de conversaciones en las cuales las partes buscan las mejores jugadas para imponerse. Si provocamos una aceleración y un estado de emergencia impulsamos acciones y debemos tenerlas preparadas, en el fondo, nosotros creamos la historia y tenemos que saber como encontrarle un buen final (al menos en teoría). Si logramos demostrar que no hay tiempo que perder y podemos responder a eso, quedamos un paso adelante.

3) Ser sensibles al ambiente. Nuestros proyectos e ideas tienen que encontrar tierra fértil, sino no sobrevivirán. Si se trata de grupos de personas, encontraremos las más simples y también las más duras, a ambas debemos reconocerlas.

Como 2010 ya se termina les deseo que logren definitivamente imponerse en 2011 y que nadie les detenga en sus buenos proyectos.

Etiquetado , ,

Consejeros íntimos

Hace pocos días hablábamos de las negociaciones internas, de esas pujas que vivimos con mayor o menor frecuencia dentro de nosotros y que a veces nos confunden y pueden llegar a estancarnos, alejándonos de nuestros objetivos.

Hace unos cuantos años, en una radio que transmite en Argentina y Uruguay (FM Milenium) había un pequeño mensaje de la artística de la emisora que decía: “Escucha esa voz que te dice… y esa que te dice….”. Algo así, no la recuerdo con exactitud pero ese era el espíritu del mensaje.

Lo cierto es que, muchos de nosotros, tenemos varias voces internas que nos aconsejan. A veces provienen de familiares o de otras personas que hemos tomado como modelos a lo largo de nuestra existencia. Esas voces son una referencia sobre distintos aspectos.  Una de esas voces nos aconseja sobre algunos asuntos, otra sobre otros. Por alguna razón las hemos tomado como referencia.

Pienso que es bueno sistematizar en cierta forma esas voces en las distintas áreas de nuestra vida. Podemos crearnos un panel de consejeros para cada aspecto: salud, carrera profesional, trabajo, diversión, espiritualidad, manejo del dinero y del tiempo, relaciones, etc… En varios casos no tienen que ser las voces específicas de nuestra vida, sino que es muy importante también lo que nuestra experiencia nos dice en cada una de esas áreas.

Las grandes decisiones de nuestra vida implican, por lo general, asuntos en más de uno de estos aspectos. Si generamos una sinergia de todas estas voces podemos saber más claramente si nuestra decisión es la correcta o cuál se aproxima más al ideal.

Etiquetado , ,

Negociaciones internas

Quizá les haya pasado en alguna oportunidad, que sienten dentro una lucha interna. Como si en vez de una sola persona, fuesen varios agentes pugnando en un mismo cuerpo.  Si bien podemos pensar que eso no es posible, que siempre somos uno, hay varias oportunidades en las cuales la lucha, es realmente plural.

A veces la situación puede pasar un pequeño conflicto interno que con el correr del tiempo reduce su intensidad y no parece algo grave. En otros casos, realmente podemos hasta desconocernos a nosotros mismos desde cierto punto de vista y allí sí pueden darse situaciones graves.

Las personas más solitarias pueden ser menos conscientes de estas disonancias. Si uno convive o está en una relación próxima con otras personas, esto saldría a la luz, frente a uno mismo o a los demás. Lo que sucede realmente es que nuestra energía puja hacia distintos objetivos y a veces nos lleva  a esta especie de escisión, en mayor o menor grado.

Hermann Hesse, en sus obras, sobre todo en “Demian” hablaba de este fenómeno y de cómo los sueños integradores nos daban una fuerza tal que nos permitía alcanzar aquellos objetivos que podían parecernos difíciles. Si revisan la historia de vuestras vidas quizá vean de estos sueños integradores y los justifiquen como reponsables de algunas de las consecuencias de sus vidas. En mi caso puedo decir que es así.  Como sea, esa cohesión interna nos da gran fuerza y es un estado muy deseable.

Ahora bien, no debemos subestimar esas disonancias, incongruencias, incoherencias, o como querramos llamarles. Tiene una función fundamental y tan necesaria como los sueños integradores.

a) Nos dan a entender que necesitamos saber más sobre algún aspecto. Nos ayuda a no andar a ciegas creyendo que todo es perfecto.

b) Nos puede ayudar a despejar dudas acerca de cómo actuar. Al plantearnos interrogantes al respecto podemos encontrar la manera e incluso la mejor manera.

c) Nos puede orientar respecto de nuestras capacidades. ¿Qué nos falta mejorar para alcanzar nuestros objetivos? ¿Qué habilidades necesito adquirir?

d) Nos puede dar a entender que algo no va bien en nuestros objetivos o proyectos. ¿Realmente creemos que son válidos y justos? ¿Nos llevan a buen puerto? ¿Tienen que ver con nosotros, con nuestra forma de ser, con nuestra esencia?

Si procuramos estas respuestas, podemos tener otra claridad sobre nuestras acciones, y es más importante aún cuando nos planteamos objetivos tan absolutos que integran gran parte de nuestra energía y nuestra vida.

Etiquetado , , ,

Despejando nuestras ventanas

“Debemos empezar por desafiar las creencias que damos por asumidas. Nuestras afirmaciones son nuestras ventanas al mundo; es importante limpiarlas cada tanto, sino no pasará la debida luz” -  Alan Alda

Muchas veces optamos por caminos o creencias porque nos hicieron sentir cómodos, porque nos convienen o porque pensamos que se comprueban con la realidad. Es un hecho que cuando nos sentimos convencidos de algo, somos unos expertos para percibir todo tipo de evidencia que confirme nuestras creencias.

Siempre deberíamos poner en cuestión aquellas cosas que se nos dan como las únicas verdades. Son muchas las ocasiones en que algunas costumbres, sobre todo culturales, nos hacen cerrarnos hacia algunas creencias. Cuando contemplamos otras culturas, vemos que eso no se refleja y que viven perfectamente sin esa verdad que para nosotros es tan fundamental.

Muchos son los estudios que hablan del ser humano como un ser lingüístico, en lo personal, me gusta mucho el trabajo de Rafael Echeverría titulado “Ontología del Lenguaje”. Todas nuestras costumbres y verdades son esencialmente lingüísticas y todas nos determinan distintas capacidades de acción. Cada vez que decidimos ver las cosas exclusivamente desde nuestra óptica, nos cerramos a un gran número de posibilidades de acción o alternativas sobre las que ni siquiera nos disponemos a reflexionar.

También son muchas las personas en nuestro entorno que quieren que vivamos cierta verdad, muchas veces no lo hacen con mala intención, creen que nos están ayudando. Sin embargo, nos limitan en alternativas y reducen las posibilidades de conocer otras verdades que pueden ser tan aplicables y fructíferas en la práctica como aquellas a las que hoy nos aferramos.

Los invito a profundizar en la lectura, a cuestionarse y ante cada elemento preguntarse: ¿Hasta que punto esto puede ampliar mis posibilidades de acción? ¿Puedo aplicar esto de cierta manera en mi vida? ¿Representa una alternativa viable? ¿Cuál es el principio subyacente? ¿En qué manera esto edifica sobre mis principios?

Soy de la idea de que al menos en esta vida no llegaremos a una comprensión total del universo, ni a conocer todas las cosas, pero siempre podremos encontrar algo nuevo que aprender y descubrir realidades que antes no conocíamos  y que nos acercan a nuestra propia verdad acerca de todas las cosas.


Etiquetado , ,

No subestimes el factor suerte

He de destacar que contrariamente a lo que siempre digo y propongo en esta página y en mi discurso cotidiano, no todo pasa por la disciplina y el perfeccionamiento. Hay investigaciones que demuestran que se sobrevalora la excelencia como condición para el éxito de un proyecto o una empresa.

Deloitte condujo un estudio entre 287 empresas consideradas exitosas y halló que sólo una en cuatro era realmente destacable, el resto era dificil de diferenciar de empresas mediocres en una racha de fortuna.

¿Qué podemos concluir de esto? Es muy importante hacer las cosas bien, la excelencia nos da un salto de calidad. Sin embargo, eso no garantiza el éxito ni las acciones no tan perfectas de los demás aseguran un fracaso. Todos podemos operar muy bien, por ejemplo siguiendo muchos pasos de los que hay en los artículos de esta página, pero más allá de eso, nuestro entendimiento tiene limitaciones, nos hacemos camino en base a nuestra idea e intentamos desarrollarla lo mejor posible. Quizá nuestra idea no sea la más adecuada cuando vamos a lanzar una idea al mercado y en ese caso, nada nos garantiza el éxito.

De todas formas, no somos nosotros los únicos limitados, todos lo somos, sin embargo, el número de intentos o el ir más allá de lo que estamos acostumbrados, nos puede llevar a descubrir cosas que no habíamos pensado. Es bueno salirnos de lo habitual y evaluar, en muchos casos no se pierde demasiado y podemos cerrar una puerta que no nos conduce a nada productivo. Sin embargo, los aciertos pagan excelentes dividendos.

En conclusión, una especie de ensayo y error con cierta orientación, es un método sumamente efectivo para expandirse, crecer e implantar ideas que puedan ser exitosas. No culpemos únicamente al procedimiento.

Pueden ver el estudio mencionado en www.deloitte.com/persistence


“El éxito es con frecuencia, un tropiezo en el camino correcto”Al Bernstein

Etiquetado ,

Valer para ganar (Recordatorio a MLK)

 

“Si un hombre es llamado para ser barrendero en las calles, debe barrer tan bien como Michelangelo pintaba, o Beethoven componía música o Shakespeare escribía poesía. Debe hacerlo de tal manera que todos los seres del cielo y la tierra harán una pausa y dirán, aquí ha vivido un gran barrendero que hizo su trabajo bien.” – Martin Luther King, Jr (1929-1963)


Es curioso ver que en esta sociedad tan consumista y con tanta preocupación por el dinero existan cada vez más pobres. Mucha gente participa de negocios dudosos, se afilia a una u otra creencia, busca acceder a un puesto aunque sea mediante atajos, todo para aumentar la cifra a fin de mes.

Es apreciable la preocupación de estas personas, seguramente todos en nuestro entorno vemos personas con gran énfasis en ganar más dinero. Sin embargo, ¿cuántas de estas personas se preocupan del mismo modo por su desarrollo personal, por aprender algo nuevo, por mejorar sus habilidades sociales, por hacer ejercicio físico, por abandonar malos hábitos?

De modo que vemos más preocupación por el dinero y a la vez más pobreza. ¿No será que enfocamos mal nuestra preocupación? Pretendemos ganar más ofreciendo lo mismo que antes en un mundo que evoluciona ¿No suena irracional? Si observamos con cuidado, por lo general,  la gente recibe dinero por su desarrollo personal, por su valor integral como personas. La gente que tiene éxito, que gana mucho dinero, sabe aplicarse a su función con excelencia y sabe manejar muy bien las relaciones sociales, es una persona solicitada y valiosa y por eso una empresa puede estar dispuesta a pagar por ella. Lo mismo sucede con un empresario que sabe tratar a su personal como su principal cliente y que se preocupa por el desarrollo profesional, laboral y personal de sus empleados. Mucha gente quiere trabajar en esas empresas y lo hacen con gusto.

Mencioné una palabra que no quiero que pase desapercibida. Resalto la importancia del desarollo INTEGRAL, allí se incluyen nuestros conocimientos profesionales o directamente aplicables a nuestra función, pero también nuestras capacidades humanas. Saber mucho sobre cierta área es fundamental, pero si no se toman buenas decisiones a nivel personal, si esa luz interna  de intelectualidad no logra reflejarse en los demás, sirve de muy poco o de nada.

Cada vez que te sientas enfrascado en ganar más dinero y estés dispuesto a sacrificar tiempo libre, descanso, tiempo con familia y amigos y oportunidades de desarrollo personal, pregúntate cuánto estás valiendo como persona. ¿Estas en condiciones de obtener un puesto atractivo? ¿Qué has hecho en los últimos meses por tu desarrollo personal? ¿Qué haces cada día?

De todas formas, es evidente que este proceso no es lineal, no se aprecia de un momento a otro y no es fácil aplicarlo. Tampoco todos los entornos son iguales. Los empleadores y clientes muchas veces optan por la mediocridad porque el entorno no exige excelencia y ésta les cuesta mucho dinero. Lo seguro es que sin desarrollo personal, la decadencia será inevitable.

“Toda labor que eleva la humanidad es digna e importante y debe ser considerada con meticulosa excelencia” Martin Luther King, Jr

Etiquetado , ,

Nuevo año, nuevas ideas

Creí que era una buena etapa del año para hablar de lo importante que es estimular la creatividad y las nuevas ideas. Esto tiene un poder realmente liberador y verdaderamente nos impulsa, nos renueva y nos hace brillar.

Una herramienta clásica para generar ideas ha sido y es la “Tormenta de ideas” o más conocido por su término en inglés “Brainstorming”. Sin embargo, la técnica se ha hecho popular y se ha perdido en cierta forma su modalidad más efectiva.

Hoy por hoy mucha gente llama “Tormenta de ideas” a tirar ideas y discutirlas una a una, someterlas a la opinión del grupo y descartar de entrada las ideas más alocadas, originales o menos ajustadas a la lógica. Sin embargo, en ese proceso se pierde lo más rico de esta técnica.

Según Patricia Ryan Madson, autora de “Improv wisdom” hay dos elementos básicos antes de realizar una tormenta de ideas: a) No existen las malas ideas y b) construir sobre las ideas de los demás. Por otra parte, deben diferenciarse las etapa de generación y de juicio sobre las ideas. No se emiten juicios durante la generación.

El Instituto de Diseño Stanford plantea los siguientes lineamientos para una tormenta de ideas realmente eficaz:

1) Dejar de lado el juicio (durante la generación de ideas)

2) Aceptar TODAS las ideas

3) Fomentar ideas originales, alocadas y fuera de lo normal

4) Hablar de a uno a la vez

5) Edificar sobre las ideas de los demás

6) Ser gráfico (utilizar imágenes o dibujos además de palabras)

7) Utilizar títulos para englobar ideas dentro de un mismo tema

8) Apostar al volumen, cuanto más ideas mejor

Este proceso se puede realizar en equipo y de hecho es más eficiente, pero también puede adaptarse a la utilización por una sola persona. Aún en su uso individual resulta una técnica muy buena para esos días en los que no se sabe que hacer y nos autoengañamos diciendo “Hoy no tengo nada para hacer” y perdemos el tiempo con cosas que no solo no nos enriquecen sino que nos estancan o incluso nos empobrecen.

Quienes quieran leer más sobre el Brainstorming pueden leer el siguiente artículo:

http://www.psychologytoday.com/blog/creativityrulz/200908/brainstorming-what-do-do-and-what-not-do

Etiquetado , ,

Promesas de Año Nuevo

Es algo tradicional aprovechar la conclusión de un año para “perdonarse” en cierta forma las cosas que no se hicieron y realizar promesas para el año siguiente. En muchos casos no son más que simples promesas de Año Nuevo que no van más allá, carecen de un plan y de disciplina para su sustento.

El mayor error en las promesas de Año Nuevo es que son muy amplias y abarcativas. Una persona ve algo a mejorar en su vida y realiza una amplia promesa poco específica. Por ejemplo, “en este año que empieza voy a hacer ejercicio”, “en este año voy a volver a estudiar”, “este año formalizo”, etc… Nunca queda claro cual es el ejercicio, ni cual va a ser el estudio y su forma y en qué cambios consiste la formalización ni como se lleva a cabo.

Hay dos pasos esenciales para que estas promesas no naufraguen. En primer lugar, hay que seleccionar dos o a lo sumo tres áreas de la vida personal sobre las que se ha de actuar. Hay muchísimas, puede ser física, personal, emocional, familiar, salud, inversiones, trabajo, amistades, pareja, formación académica y muchas más. Simplemente elegir dos o tres. Entiendo que es duro renunciar a áreas que son muy importantes pero es la manera de focalizar y no desviar la atención, esta selección permite una obra seria y consistente.

En segundo lugar, las promesas suelen hacerse “para este año”. De modo que el 31 de diciembre, en este caso de 2010, vence el plazo para cumplirlas, sin embargo es altamente probable que para abril o mayo ya hayan quedado en el olvido. Por tanto, esas áreas seleccionadas requieren de un plan consistente, es decir. Para enero, tales metas que para cumplirlas me requieren tales acciones, febrero lo mismo, siempre con detalle de las acciones a tomar. A fin de cada mes evaluar resultados y hacer los ajustes convenientes, quizá la meta era muy alta, quizá me dejé estar. Plantearse preguntas ¿Pude hacer más? ¿donde me equivoqué? ¿fue una meta muy baja?

Lo que sea que te hayas planteado para este 2010, seleccionalo bien y planifica con consistencia y recompénsate cuando cumplas una meta, pero no te descanses, a buscar la siguiente.

¡Mucho éxito!

Etiquetado ,

Conclusiones sobre la serie “La era de las emociones”

Mi idea sobre esta serie surgió al ver la inmensidad de ideas que aparecían día a día en Internet, principalmente. En el comienzo, como a muchos de ustedes les habrá pasado, me quedé fascinado con tantos blogs, podcasts, sitios web interesantes, software, etc… Luego caí en la cuenta que no podía seguirlos todos, un poco por falta de tiempo y otro poco por saturación.

Así que empecé a discriminar, ¿cuáles edifican a mi propósito en la vida? ¿qué elementos me resultan atractivos? Allí vi como jugaban la pasión y el potencial para crecer. En fin, otras cualidades las fui agregando porque me parecían necesarios para competir en estos tiempos. Algunos pertenecían a grandes organizaciones, otros era pequeños proyectos personales, pero si algo permite esta etapa es que personas con ideas, aunque sea con pocas posibilidades puedan brillar.

Otro elemento que me motivó fueron los cuestionamientos. Ver información de todo tipo y color por todos lados, a fin de cuentas, ¿qué tanto nos sirve? ¿Cuáles son los elementos que nos llevan a involucrarnos con unos y seguirlos y porqué abandonamos otros?

Una interrogante que tuve en el desarrollo de la serie fue sentir que todo esto era obvio, sin embargo, no resulta así en la práctica ya que seguimos viendo proyectos que tienen el mero fin de satisfacer el ego y carecen de elementos más allá de eso, son fríos, no tienen futuro, no aparecen donde deberían, no poseen identidad, desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, no poseen verdadera riqueza humana, son tibios en su actuar y se dedican a la crítica sin acción proactiva.

¿Por qué será que cuesta tanto la excelencia? Esta serie tenía la idea de ser anticipo de un porvenir mucho más duro para los que quieran obtener resultados con poco.

Gracias por haberme acompañado y haber disparado en algunos días puntuales el número de visitas.

Etiquetado

La era de las emociones – Parte IX: Acción positiva

Quienes hayan tenido la oportunidad de viajar a Estados Unidos en los 90 habrán podido ver campañas publicitarias realmente agresivas entre compañías rivales. Ese era un fenómeno que se daba entre magnates de cada rubro (Pepsi vs. Coca-Cola) o en el debate calidad-precio (Macy’s vs Conway en New York por ejemplo). Eran campañas llamativas y que apelaban a la naturaleza agresiva que hay en la humanidad. Sin embargo, no sólo los nuevos proyectos no son tan poderosos como esas firmas sino que hoy ya no sea apunta a sobresalir entre dos sino decenas o cientos.

Creo en lo personal que en estos días sólo sirve la acción positiva y con esto me refiero al valor agregado, la excelencia, la innovación. Vemos que muchos proyectos caen en el error de campañas negativas (ataque, defensa) por un temor a perder terreno frente a quien le pisa los talones.

En estos tiempos, lo que menos necesitamos es confrontación y la principal razón es que ya la tenemos de sobra. Mientras perdamos el tiempo discutiendo, sólo perderemos la oportunidad de seguir mejorando y avanzando. Un elemento esencial para el crecimiento de un proyecto es que quienes están detrás siempre tengan ansiedad por mejorar, avanzar, ganar y no miedo a perder terreno. El terreno ya está potencialmente perdido porque el mundo hoy por hoy evoluciona muy rápido, o nosotros nos movemos de nuestra posición o la posición nos abandonará a nosotros tarde o temprano.

Cada día nos da la posibilidad de servir mejor, el tiempo es capital para crecer, no hagamos una mala inversión.

Este fue el último capítulo de mi serie “La era de las emociones”. Mañana realizaré una conclusión general a modo de cierre

Etiquetado ,
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.