Etiquetas
Abraham Maslow, Camino, herramientas, la propia historia, proceso
Abraham Maslow decía que para quien tiene como única herramienta un martillo, todo lo que ve son clavos. ¿Cuántas veces nos quedamos conformes con lo que conocemos, con lo que sabemos, con lo que nos alcanza para el rato? A veces pareciéramos no ser conscientes del infinito caudal de posibilidades que hay en nuestro Universo.
En las consultas, mucha gente me dice que no le interesan otras cosas, porque lo que tiene está bien. Esa puede entenderse como una actitud humilde, pero en la realidad, puede ser bastante soberbia porque simplemente está afirmando que lo único necesario es lo que ya sabe o conoce. No estoy diciendo que sea oportuno desarrollar apegos a cosas, conocimientos, costumbres, etc…, pero no venimos a este mundo a estar paralizados. Es cierto que el Buda decía que perderemos todo aquello a lo que nos aferremos, y Jesús decía que fueramos del mundo pero que no le pertenezcamos y tantos otros decían cosas similares. Se trata de degustar de la vida, y no de aferrarse.
Es fundamental darnos cuenta que nuestra felicidad está en el trayecto y no en el destino. Que hay muchos caminos que nos llevan a ella, que no necesitamos repetir el camino de otro porque es probable que ese camino, haya sido mágicamente diseñado para otra persona y no para nosotros. Cuanto más experimentemos y aprendamos, más conscientes seremos, podremos alcanzar ese salto cuántico que nos eleva de una vida que quizá no tenga hoy todo el entusiasmo que puede llegar a tener. Si hay goce en la exploración, también lo habrá en ver el camino recorrido cuando lo veamos hacia atrás. En ocasiones, a mitad de camino, podemos sentirnos algo perdidos como niños pequeños. No sabemos como llegamos a cierto punto y no tenemos ni la menor idea de lo que podemos tener por delante. Un buen día llega en que se nos abre el entendimiento y nos damos cuenta que todo tuvo un sentido.
Hoy, y nada más que hoy, tenemos el poder para comenzar a escribir, con nuestro mejor talento, una nueva historia de nuestro recorrido. Si estamos satisfechos con lo hecho hasta ahora, es momento de seguir expandiéndonos en nuestro quantum infinito de posibilidades. Si la vida que llevamos no nos satisface, decidamos ya qué historia queremos contar. Quizá no sepamos los mínimos detalles, pero sí, que tipo de historia queremos. ¿Queremos acción, queremos romance, queremos heroísmo? Llenala de ingredientes hoy mismo, no pierdas más el tiempo.
¿Cuáles son tus herramientas en la vida? ¿Estás enfocándote en el proceso o te estás esclavizando a un resultado final? ¿Qué historia te gustaría escribir?