Tagged with era de las emociones

Conclusiones sobre la serie “La era de las emociones”

Mi idea sobre esta serie surgió al ver la inmensidad de ideas que aparecían día a día en Internet, principalmente. En el comienzo, como a muchos de ustedes les habrá pasado, me quedé fascinado con tantos blogs, podcasts, sitios web interesantes, software, etc… Luego caí en la cuenta que no podía seguirlos todos, un poco por falta de tiempo y otro poco por saturación.

Así que empecé a discriminar, ¿cuáles edifican a mi propósito en la vida? ¿qué elementos me resultan atractivos? Allí vi como jugaban la pasión y el potencial para crecer. En fin, otras cualidades las fui agregando porque me parecían necesarios para competir en estos tiempos. Algunos pertenecían a grandes organizaciones, otros era pequeños proyectos personales, pero si algo permite esta etapa es que personas con ideas, aunque sea con pocas posibilidades puedan brillar.

Otro elemento que me motivó fueron los cuestionamientos. Ver información de todo tipo y color por todos lados, a fin de cuentas, ¿qué tanto nos sirve? ¿Cuáles son los elementos que nos llevan a involucrarnos con unos y seguirlos y porqué abandonamos otros?

Una interrogante que tuve en el desarrollo de la serie fue sentir que todo esto era obvio, sin embargo, no resulta así en la práctica ya que seguimos viendo proyectos que tienen el mero fin de satisfacer el ego y carecen de elementos más allá de eso, son fríos, no tienen futuro, no aparecen donde deberían, no poseen identidad, desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, no poseen verdadera riqueza humana, son tibios en su actuar y se dedican a la crítica sin acción proactiva.

¿Por qué será que cuesta tanto la excelencia? Esta serie tenía la idea de ser anticipo de un porvenir mucho más duro para los que quieran obtener resultados con poco.

Gracias por haberme acompañado y haber disparado en algunos días puntuales el número de visitas.

Etiquetado

La era de las emociones – Parte IX: Acción positiva

Quienes hayan tenido la oportunidad de viajar a Estados Unidos en los 90 habrán podido ver campañas publicitarias realmente agresivas entre compañías rivales. Ese era un fenómeno que se daba entre magnates de cada rubro (Pepsi vs. Coca-Cola) o en el debate calidad-precio (Macy’s vs Conway en New York por ejemplo). Eran campañas llamativas y que apelaban a la naturaleza agresiva que hay en la humanidad. Sin embargo, no sólo los nuevos proyectos no son tan poderosos como esas firmas sino que hoy ya no sea apunta a sobresalir entre dos sino decenas o cientos.

Creo en lo personal que en estos días sólo sirve la acción positiva y con esto me refiero al valor agregado, la excelencia, la innovación. Vemos que muchos proyectos caen en el error de campañas negativas (ataque, defensa) por un temor a perder terreno frente a quien le pisa los talones.

En estos tiempos, lo que menos necesitamos es confrontación y la principal razón es que ya la tenemos de sobra. Mientras perdamos el tiempo discutiendo, sólo perderemos la oportunidad de seguir mejorando y avanzando. Un elemento esencial para el crecimiento de un proyecto es que quienes están detrás siempre tengan ansiedad por mejorar, avanzar, ganar y no miedo a perder terreno. El terreno ya está potencialmente perdido porque el mundo hoy por hoy evoluciona muy rápido, o nosotros nos movemos de nuestra posición o la posición nos abandonará a nosotros tarde o temprano.

Cada día nos da la posibilidad de servir mejor, el tiempo es capital para crecer, no hagamos una mala inversión.

Este fue el último capítulo de mi serie “La era de las emociones”. Mañana realizaré una conclusión general a modo de cierre

Etiquetado ,

La era de las emociones – Parte VIII: Agresividad

Debo reconocer que me resultó difícil titular esta parte de la serie. Por las dudas cabe aclarar que nada tiene que ver esta idea con cualquier agresión ni la más mínima incitación a la violencia.

Al hablar de agresividad me refiero a una postura definida y para nada tibia, ciertamente alejada de la moderación. Entiendo que este tema puede ser muy polémico, sin embargo, en esta era es virtualmente imposible tener un enfoque general, que busque agradar a todos, se perderá en el inmenso mar de propuestas. Treinta años atrás (o más) el objetivo podría haber sido el contrario, buscar la moderación y la aprobación mayoritaria. Sin embargo los contextos han cambiado, principalmente se percibe una tendencia progresiva y en aumento a romper con las cosas establecidas a lo largo del tiempo.

Tenemos un ejemplo claro en las campañas publicitarias, han pasado de la simple mención o el discurso muy abarcativo a una disposición al quiebre del vocabulario y los estilos tradicionales. Lo mismo sucede con los comunicadores de los medios masivos, con los nuevos diseños de la moda y se podrían buscar muchos ejemplos más.

Las ideas que busquen dejar huella en estos tiempos deben primero que nada romper con las estructuras, su propio mensaje tiene que ser noticia. En todos los ámbitos existen de las más diversas propuestas, todas con sus matices, por eso, el mensaje debe ser potente y fuertemente dirigido. Sobre todo si nos dirigimos a un público más joven es importante demostrar que no hay miedo en enfrentar a lo establecido. En segundo lugar, es importante la búsqueda de la audacia, no todos los intentos darán buenos resultados, pero expandir los límites y explorar en lo desconocido puede, en su momento, pagar excelentes dividendos.

Etiquetado ,

La era de las emociones – parte VII: Personas

La tecnología introduce cambios pero no sustituye de ninguna manera al elemento humano. Las computadoras no compran, no toman decisiones, no razonan.

Un error frecuente en esta era es creer que todo se puede hacer mediante computadoras o mediante internet. La distancia no es un elemento demandado en este momento. La tecnología permite hacer grandes cosas y hasta maximizar talento humano, ahorrar tiempo e ir más allá de las energías físicas naturales, pero no crea proyectos, ni ideas, ni los lleva a su realización.

Las nuevas posibilidades de comunicación, maximizadas gracias a Internet, no aumentan la calidad de las relaciones de por sí. Permiten presentar productos las 24 horas del día, con demostraciones interesantes y a todo el mundo en simultáneo. Sin embargo, no proveen un verdadero servicio, no llenan necesidades de fondo.

Cuando generamos un proyecto, idea, producto o lo que sea debemos contar con personas. Cada una (cada cliente, cada trabajador) viene de un origen diferente y llega hasta la realidad que le presentamos. Si no llegamos a las personas, si no establecemos una adecuada relación, no contaremos con buenos colaboradores ni con clientes – amigos.

Si se trata de organizaciones, el liderazgo se vuelve un elemento fundamental. El buen líder “hace” a las personas, le hace relucir en todo su potencial, hasta un punto que ni ellos mismos conocían. No consiste en una simple fuente de autoridad con poder para ascender o despedir, es un servidor ejemplar que se dará a la causa y el bien de la organización y quienes forman parte de ella.

En el momento de reflexionar sobre este punto, pensé que quizá estaba siendo obvio. Sin embargo, cuando comparamos esas empresas que viven en conflicto y con aquellas que muestran una organización cohesiva sentí que debía resaltar este elemento.

En todo proyecto, por más personal que sea, debemos plantearnos las siguientes preguntas: ¿Con quien voy a trabajar? ¿qué equipo voy a conformar (para trabajar, para promover)? ¿con qué contexto social voy a trabajar? Y sin duda, la pregunta clave: ¿A QUIÉN VOY A SERVIR CON MI PROYECTO?

Etiquetado ,

La era de las emociones – Parte VI: Perseverancia

Este es quizá uno de los puntos más difíciles que me toca explicar en esta serie. Cuando uno lee historias de éxito, siempre se destaca la persistencia o perseverancia del creador del proyecto. Normalmente vemos que atravesó serias dificultades y suele suceder incluso que cuando estaba a punto de sucumbir, una ola salvadora lo rescató (hablando en sentido figurado desde luego).

Pese a esta introducción poco favorecedora, hay un hecho innegable. Aquellas empresas, proyectos, ideas  que se puede considerar que triunfaron, que cumplieron sus objetivos, sobreperseveraron ante las demás. Naufragar es la forma más común de derrota. Normalmente, cuando vemos personas o empresas intentando una u otra vez a lo largo del tiempo, aunque no sepamos demasiado de la realidad de éstas, tendemos a pensar que han sido acertadas, que algo deben tener y es por ello que persisten ahí. Como que los años por sí solos nos dan idea de cierta garantía.

Ahora bien, la perseverancia es algo muy difícil en muchos casos ya que vemos como la mayoría no persevera. Puede ser falta de resultados, falta de perspectiva, cansancio, desinterés, muchas son las opciones. Por otra parte, ¿hasta cuando se trata de perseveración en los objetivos o de perseveración en el error?

En esta era los mercados ya no esperan por empresas distantes, por tanto, estas deben estar en una relación permanente y en comunicación dinámica con la clientela. Allí está el termómetro del buen o del mal camino. Si no existe feedback es necesario buscar otra manera de llegar.

Perseverar en los 80 y 90 podía significar tener un resto económico suficiente para soportar campañas publicitarias, ofrecer buenas ofertas y no ceder posición. Perseverar en 2010 es insistir y alimentar una relación. Crecer en ellas tanto en calidad como en cantidad, entrar en el taller periódicamente para hacer los ajustes necesarios,  construir y remodelar en el diálogo.

Esta es la última actualización de 2009 y por tanto les deseo a mis lectores mucha paz y éxito para comenzar un nuevo año con energía y buenas ideas. Gracias por siempre volver mi blog y hacer crecer el promedio de visitas.

Les deseo lo mejor y que en 2010 sigamos caminando juntos.

Etiquetado ,

La era de las emociones – Parte V: Personal

Los proyectos que aspiren a prosperar en esta era deben ser personales.

Cuando hablamos de un proyecto personal, nos estamos refiriendo a una idea surgida a partir de una visión de una persona o de un colectivo realmente unido. En la mayor parte de los casos vemos que hay una persona que se ha rodeado de un gran equipo. 

Todos vivimos en un mundo cargado de información y desde hace unos cuantos años. Es inevitable recibir influencias ya que nadie puede permanecer toda su vida impermeable, y si así fuera, estaría muy lejos de su mercado y a un paso del fracaso. Sin embargo, tiene que existir algo nuevo, una visión de un mundo mejorado (en mayor o en menor medida) a través del proyecto. Esta idea puede surgir de un momento a otro, en un instante de reflexión o contemplando algún fenómeno de la realidad que nos llame la atención.

Ahora bien, ¿por qué decimos que este proyecto DEBE ser personal? En primer lugar, porque si no es personal está tomado de una realidad existente y no introduce ninguna mejora. No vamos a servir de manera diferente con nuestra idea. No estamos diciendo que no pueda tomarse un elemento existente y mejorarlo, pero no puede ser una mejora para marcar una mínima diferencia y considerarse original. Los proyectos nacen de una matriz que los alimenta, los modifica, los mejora. Si nosotros tomamos un proyecto ajeno sin esa matriz, no tendremos la sustancia original para modificarlo y mejorarlo.

En segundo lugar, si buscamos hoy por hoy un determinado producto, seguramente encontraremos varios similares y competitivos. Es probable que encontremos un producto de marca, original, diferente, y unas cuantas imitaciones de menor precio. Es decir, no competimos en idea ni en precio. Podemos tomar buenas decisiones, invertir mucho dinero y ser exitosos de todas formas, eso sucede hoy en día en muchos casos, pero es muy pero muy costoso y de seguro, no hará historia ni se identificará con nosotros.

Detrás de cada proyecto existe un compromiso que es personal. Debemos plantearnos ¿De qué manera voy a impactar al mundo con mi idea? ¿En qué lo voy a mejorar? ¿De qué manera voy a mostrar el sello de mi visión? Decimos “mundo” en un sentido general, puede ser una cierta cantidad de personas.

“Tienes que ser el cambio que deseas ver en el mundo” – Gandhi

Etiquetado ,

La era de las emociones – Parte IV : Presencia

En tiempos de alta competencia y diversidad la presencia de la marca o el proyecto debe ser maximizada.

Son muchas las razones por las que se aplica este concepto. En primer lugar, nuestros anuncios, ideas, planes, productos, podrán pasar desapercibidos entre la cantidad de elementos competitivos. Sólo con una presencia permanente podemos asegurarnos que en algún momento captaremos la atención del cliente.

En diversas situaciones, como las de recorte presupuestal en las campañas, por ejemplo, muchas empresas tienden a suprimir la presencia en algunos ámbitos donde puede tratarse de tierra poco fértil para cierta idea o producto. Si bien en muchas de estas situaciones no queda otra salida, se trata de una maniobra riesgosa porque implica resignar terreno.

Una aclaración al respecto, no me refiero a lugares donde estratégicamente la marca no tendría que estar o no es su plan tener presencia, sino dentro de su propio segmento. No existe investigación tan certera que pueda revelarnos la exactitud del panorama y no sabemos claramente donde es que podemos encontrar un nicho.

Es fácil apreciar que las grandes empresas internacionales siempre marcan presencia donde tienen que estar, al menos colocan su logotipo. De todas formas, éstas ya tienen una posición ganada que les permite ser más selectivas y apuntar más estratégicamente sus baterías. Sin embargo, toda nueva idea tendrá que pelear por su lugar y no puede resignar presencia.

Etiquetado ,

La era de las emociones – Parte III: Potencial

Todo proyecto personal o empresa debe tener potencial, tiene que poseer la capacidad de ir incluso más allá de lo que puede esperarse en el presente. En estos tiempos la competencia es grande y en el momento que dejemos de crecer perderemos pisada con nuestro rival. En algunos casos seguimos observando empresas muy conservadoras en funcionamiento, pero debemos analizar los antecedentes y seguramente veremos que esto se debe a que en cierto momento ganaron un terreno que aún no alcanzan a perder.

En muchas ocasiones vemos megaproyectos comerciales que se presentan poderosos, pero que de un momento a otro parecen cortos de combustible y desaparecen sin más. Lo que sucede por lo general en estos casos es un problema de corta visión. El proyecto fue muy bien pensado a corto y mediano plazo pero no para ir más allá de sí mismo.

En cuanto a las grandes organizaciones sucede algo similar, pero además de las ideas, con el propio personal. Las empresas deben orientarse a personas con ansias de superación incluso más allá de lo que imaginaban. Todos evolucionamos, a veces para bien y otras para mal. Nuestra evolución muchas veces nos lleva a un punto del cual no hay retorno, fuimos transformados. Es en estos casos donde el rol del líder se vuelve fundamental, ya que cuando su función se ejerce con excelencia lleva a las personas a un nivel de ejecución que no soñaban tener.

Para aquellos que gustan del deporte, se me ocurre un ejemplo muy claro de este tipo de liderazgo y es Phil Jackson, entrenador jefe de Los Angeles Lakers en la actualidad y a su vez multicampeón con los Chicago Bulls en la era de Michael Jordan. Jackson se caracterizó siempre por llevar sus equipos a un nivel de concentración y rendimiento que sus jugadores jamás habían alcanzado con otros entrenadores.  Es cierto que en muchos casos contó con superestrellas (Kobe Bryant, Shaquille O’ Neal y el propio Jordan), pero lo cierto es que más allá de algunas pocas elecciones, supo ver el potencial que había detrás de sus nombres. Es un experto en identificar donde hay madera que cortar.

Uno de mis grandes mentores, John C. Maxwell decía que los líderes ven la vida como podría ser y no como lo plantean las circunstancias. A quienes se sientan interesados por estos temas les recomiendo leer algo de John C. Maxwell. Sus palabras no tiene desperdicio y aprenderán mucho de liderazgo, lo aseguro.

Etiquetado , ,

La era de las emociones

Con el surgimiento y posterior explosión de los medios de comunicación(Radio, Prensa, TV),  el  estar informado de los hechos de la actualidad comenzó a hacerse corriente y en cierta forma se redujo el monto de información  que se transmitía de persona  a persona,  y el mensaje se unificó.

Con la llegada de Internet, aquella dependencia de los medios masivos se redujo gracias a la multiplicación de canales que hoy tenemos. Hasta cierto punto, en estos días podemos prescindir completamente de los medios tradicionales y elegir por similares del extranjero u otros independientes.

Hoy muchas personas se quejan de una saturación de la información, tienen infinidad de blogs para leer, canales de aire, canales de cable, canales por internet, youtube, mensajes por correo electrónico y por las redes sociales, diarios online, etc… Es por esta razón que creo que entramos en una curva que nos orienta a la selectividad cada vez mayor en la información.

Ahora bien, en toda elección personal hay elementos racionales. ¿Pero, como elegimos racionalmente entre 1000 blogs de gran nivel y a nuestro estilo, entre 45 emisoras de jazz (o el género que la persona prefiera) o cientos de reconocidos diarios mundiales de nivel?

La variable que nos queda es la emotividad, vamos a elegir en buena parte por aquello que nos sirva, pero también que nos llegue al corazón y las empresas y servicios tendrán que demostrar excelencia en diversos aspectos que iré detallando a lo largo de esta serie que espero disfruten.

Etiquetado
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.