La Navidad se ha vuelto una celebración de carácter universal, más allá de cualquier credo o religión. En nuestro idioma, Navidad deriva del latín “Nativitate”, que significaría “nacimiento de la vida” o simplemente “nacimiento” para no ser tan redundantes. En el idioma inglés, “Christmas” deriva de la composición de “Christ”, o sea “Cristo” y “mass” que significa “masa” o “cuerpo”.
Más allá de las fechas, que pueden diferir según la región, todos los días nacemos a la vida. Si aprovechamos que se celebra el nacimiento de Jesús o el Cristo vuelto masa corporal, tenemos tres elementos con los cuales podemos renovar compromiso en estas fechas, para llevarlos en cada día del año.
Camino
Todos los caminos se nos presentan como guías hacia ciertos destinos. Comenzamos la vida en la tierra caminando en los senderos de otros, pero llega el momento de optar por el propio camino. ¿Somos camino? ¿Somos ejemplo que inspira y que guía en la vida? Si no lo son, o no son conscientes de ello, los invito a que lo sean. Todos podemos somos camino, ser luz a seguir, pero elijamos qué camino deseamos ser. No se precisa status ni credo, y hasta los más pequeños pueden ser los mejores maestros.
Verdad
¿Somos nuestra verdad o somos una imitación de la verdad de otros o de lo que nos contaron de otros? A lo largo de nuestra existencia nos encontramos muchos maestros. Los mejores comparten con nosotros todos sus saberes. Sin embargo, la sabiduría no se puede transmitir en palabras porque es tan amplia que al componer una frase ya la estaríamos limitando. Debemos procurar nuestra sabiduría, podemos buscarla en muchos lugares, libros, personas, animales, naturaleza, pero cuando la verdadera sabiduría llega, ella misma nos encuentra. Miles de personas pueden leer un mismo libro, pero la sabiduría que nos comunica es siempre individual. Seamos conscientes de nuestras acciones, no apliquemos simples recetas del pasado o de otras personas.
Vida
Podemos permanecer, transcurrir, trabajar como locos, obsesionarnos con un sinfín de cosas. Sin embargo, les invito a no dejar de lado aquellos elementos que les hacen vibrar por dentro, no importa de qué se trate. Esa vida que nos llena de plenitud en determinados momentos se nos manifiesta de cualquier manera, desde la sonrisa de un niño que nos cruzamos por la calle, aquella canción que escuchamos toda la vida, el atardecer en nuestro lugar favorito, un aroma que nos hace volar.
En estas fiestas, le invito a renovar el compromiso con un camino, a ser ejemplos de verdad y a ser testigos fieles de la vida, que no se les pase sin que la vivan.
P.D. Si alguno de ustedes se siente realmente fastidiado con estas celebraciones, lo comprendo porque yo lo estuve alguna vez. Si el momento no les ayuda, les deseo que muy pronto, el viento sople nuevamente a vuestro favor.