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ilusión del control, metas, planificación, proyectos personales
Llevamos ya unos días de 2012 y es probable que muchos de ustedes hayan comenzado a implementar algunos de los planes o proyectos que tenían para este año. Si están por estas latitudes, es más probable que estén de vacaciones, pero eso también puede ser parte del plan.
Son un tema recurrente de conversación durante las fiestas o los primeros días del año los proyectos a realizar en el mismo. Muchas veces quedan en meras expresiones de deseo, otras veces son planes realmente bien organizados y con determinación. Con el empuje de algunos éxitos literarios de los últimos años, se hace frecuente expresar los deseos como ya cumplidos o repetirlos una y otra vez para afirmarse en la creencia de que se realizarán. Allí entra en juego la ilusión del control.
La ilusión del control nos acompaña en buena parte de nuestra vida y la manifestamos cuando damos por hechos algunos sucesos que aún no han sucedido o cuando nos fijamos metas con gran presión para cumplirlas. Sin ánimo de ofender a los entusiastas de los libros que hablan de la llamada “Ley de Atracción”, me queda la sensación de que toda esa literatura cumple el fin de alimentar esta ilusión del control. A la gran mayoría de las personas no les gusta la incertidumbre, por más que lo desconocido pueda ser sumamente favorable. Si apreciamos algunos slogans de estos libros, veremos mucho de ”Haz realidad tus sueños”, “Consigue todo lo que deseas”, etc…. Si analizamos esas invitaciones, tenemos claras promesas de control sobre la naturaleza e incluso los deseos de otras personas.
Considero que la fijación de metas es un sistema comprobado para cumplir con algunos objetivos y que implementarlo puede darle excelentes resultados a quien lo lleva a la práctica. Sin embargo, está cargado de ilusión de control, y más aún cuando se describe este proceso paso a paso. Muchas veces no nos damos cuenta de esta situación y virtualmente negamos la interdependencia de un gran número de fenómenos que se requieren para que tales metas se cumplan. El hecho es que por más que repitamos miles de veces algunas afirmaciones, no sabemos lo que va a pasar y más aún, ni siquiera sabemos si realmente deseamos aquello que planteamos en las metas.
Las metas y proyectos, como dijimos, nos pueden impulsar de manera increíble. Sin embargo, cuando las manejamos con apego y terquedad, nos pueden llevar a una pérdida de tiempo y a tremendas frustraciones al no ser conscientes de un gran número de factores que deberíamos conocer y tener en cuenta a la hora de establecer una meta.
No quiero decir que no debamos poner todo el corazón en pos de nuestros sueños y objetivos. Sin embargo, creo que no nos favorece el compromiso excesivo con los resultados, ya que creo que hay evidencia suficiente de que no controlamos todo lo que decimos controlar al plantear nuestras metas.
Los invito a disfrutar de este año con alegría y espontaneidad. A poner el alma en cada momento y aceptar la sorpresa y el fluir natural de los hechos. A que dejemos de controlar cada aspecto del universo, que tiene su propia dirección y nos enfoquemos en nuestras acciones. A que afrontemos cada desafío por amor al juego y no por apego a un resultado de validez transitoria.