Tagged with toma de decisiones

Contra las apuestas

Hace unos días, siguiendo un partido de basketball en TV, un jugador joven toma  y encesta un tiro de tres puntos en las últimas décimas de segundo para darle la victoria a su equipo. Para quienes no son entendidos de este deporte, es un tiro que se consigue en el mejor de los casos en un 40% de los intentos y en las últimas instancias digamos que puede estar cerca de un 25%.

En este caso la probabilidad no era tan baja (si consideramos el entorno del 20%), aunque entendiendo que no se trata de un experto, las posibilidades no estaban todas de su lado. En un primer instante lo entendí como una audacia de alto riesgo, tomó él mismo una decisión que determinaba la victoria o el fracaso de su equipo. Pensé, “qué coraje! qué nervios de acero! lo que habrá sido ese momento!”. Luego, con las horas pensé diferente, en verdad no era para verlo como algo tan irracional. Tenía la pelota en sus manos y seguramente su entrenador, compañeros y el público esperaban que errara, es esperable en un novato. Sin embargo, el acierto haría que se hablara de él, como figura, como gran adquisición, etc… Lo cierto es que llegué a la conclusión que no tenía demasiado que perder y mucho que ganar.

Sacando la situación del contexto específico de ese partido y del basketball, quizá les haya pasado o hayan visto personas para las cuales, tomar ciertas decisiones, desde su posición, es casi una locura, y tiene poco sentido pensar siquiera en intentarlo. Sin embargo, tomar algunas decisiones “contra las apuestas”, puede ser muy sensato y ser aquello que nos ayude a dar un salto en el área que estamos tratando, y es probable que el costo sea bajo, porque en esos casos, se esperaba poco de nosotros. Desde luego, endeudarse hasta el punto de hipotecarse en gran medida por un negocio alocado, no es un ejemplo de lo que estoy hablando. Me refiero simplemente a decisiones de bajo costo ya sea económico, emocional, espiritual.

Tengo una segunda reflexión sobre este punto. A veces, muchos nos sentimos heridos cuando se nos desvaloriza, se apuesta poco por nosotros o se ironiza sobre nuestros planes. Viéndolo desde otra perspectiva, estamos en la mejor posición para dar la gran sorpresa y no tenemos la presión que tendríamos si las personas contaran con nuestro éxito asegurado. No es sencillo desapegarnos de algunos comentarios, pero esta es una perspectiva diferente que podamos llegar a desarrollar.

¿Cuáles son las áreas de tu vida en las cuales la gente apuesta poco por ti? ¿Hay decisiones de bajo costo que puedan ayudarte a dar el salto?

Etiquetado

Lo que NO hacemos

Mucho se dice y se escribe acerca de lo que hay que hacer para alcanzar el éxito en tal o cual disciplina. Estamos llenos de guías de 8, 10, y 12 pasos para alcanzar la felicidad o los logros que nos planteemos. Las fórmulas son innumerables, sin embargo, lo que marca verdadera diferencia no siempre es lo que tal o cual gurú dice o lo que hizo cierta empresa en determinada situación, sino lo que no hizo.

En tiempos del RSS, la TV Digital, radios y juegos en línea y todo tipo de distracción que proviene de las redes sociales y de internet en general, son muchas las decisiones a tomar cada día sobre lo que vamos a hacer y lo que no vamos a hacer. En muchas ocasiones se nos pasa por alto que la duración de nuestra jornada es limitada. Si no somos sabios a la hora de decir que no en nuestros días, las oportunidades se pasarán sin que alcancemos a percibirlas.

Si estudiamos las empresas exitosas, veremos que lo que han hecho es muy diverso, pero hicieron diferencia con lo que no hicieron. Esto no los salvó de errores que pudieron cometer, pero les ayudó a enfocarse, aprender de los errores y no dejarse llevar por una segura pérdida de tiempo y energía. Hoy por hoy son tantas las oportunidades de desenfocarnos que resultan además muy tentadoras, que si no tenemos un control específico, pueden llevar nuestros proyectos al desastre.

Lo que NO hacemos:

1) Nos ahorra tiempo, energía y vanas ilusiones

2) Nos ayuda a tomar conciencia de lo que no nos sirve, y como todo tiene su opuesto, nos dirige a las buenas posibilidades

3) Clarifica nuestra orientación

Consideremos un determinado lapso, no demasiado amplio para no perdernos la información en un resumen, tampoco tan corto que no nos provea evidencia. Por ejemplo, visualizando las decisiones de la semana anterior, y con el diario del día después, ¿qué cosas decidiríamos no hacer? Podemos crear una lista interesante y seguramente la podremos ampliar en los análisis siguientes. Luego, en base a lo que hemos descartado, ¿qué cosas podríamos implementar en lugar de las que suprimimos? Este no es un ejercicio de una vez, pero si lo consideramos con disciplina, en poco tiempo tendremos otro enfoque y manejaremos mejor nuestro tiempo y energías.

“No existe nada tan inútil, como hacer de manera perfectamente eficiente, aquellas cosas que no deberíamos hacer en absoluto” – Peter Drucker

Etiquetado ,
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.